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Actualizado a las 10:47(GMT+8), 20/08/2003
Negocios  

Modificando las viejas ciudades industriales

El Gobierno chino ha puesto ante su máxima dirigencia una tarea sin precedentes y hasta ahora casi inconcebible: Actualizar la región del nordeste -- la vieja y casi obsoleta región industrial que alguna vez se llamó "Unión Soviética" de China - adaptándola a los niveles de las prósperas zonas costeras meridionales y orientales, de modo que se desarrolle y forme parte de una pujante economía de mercado.

El noreste, en el contexto chino, incluye las tres provincias de Liaoning, Jilin y Heilongjiang, y a veces algunas áreas próximas bajo administración de la Región Autónoma de Mongolia Interior.

En sus días de gloria, el noreste generaba una considerable porción de la energía industrial pesada y los recursos de la nación.

Pero según el país emprendía la reforma económica y se abría al mundo, comenzó a declinar la importancia relativa de la región.

Con frecuencia, al preguntárseles cuál puede ser la solución para su ciudad natal, los norestinos suelen responder mei banfa (no hay remedio).

Pero el primer ministro Wen Jiabao, que asumió el puesto al frente del gabinete en marzo pasado, no está de acuerdo. Para él constituye una prioridad encontrar un banfa (remedio), o puede que él mismo desee convertirse en banfa para esta depauperada región. Queda por ver si lo logrará.

La razón por la que el noreste se asemejaba a la Unión Soviética se debe a que fue modelado exactamente a imagen y semejanza de la economía planificada de la hoy extinta superpotencia, es decir, una economía artificial que fue adoptada hace más de medio siglo y que con el tiempo se ha desacreditado y ha sido abandonada en casi todos los lugares del planeta.

En la actualidad son paisaje común de la región las chimeneas desprovistas de las gruesas columnas de humo que solían ennegrecer los cielos del noreste un par de décadas atrás. Una tras otra van quedando desiertas las fábricas. Hay muchas estructuras que se pueden considerar industrias, sólo que han quedado cubiertas por una pátina de polvo y espeso moho que el paso de cada día de inactividad coloca sobre ellas.

Pululan en las calles los ventorrillos de verduras y restaurantes de poca monta. A su vera se concentran los jóvenes desempleados a rumiar su ocio, a la caza de, un poco de suerte mediante, algún dinero que les consiga sus cigarrillos de cada día, suministrados por los buscavidas de turno. Algunas ciudades del noreste han mantenido los índices de desempleo más altos del país.

En contraste, se ve a funcionarios prestos a acudir a los banquetes a que les convidan los hombres enfundados en trajes italianos, juntos a mujeres en abrigos de piel, en exclusivos hoteles extranjeros. Algunas ciudades del noreste han informado de los más graves casos de corrupción oficial vinculada a la mafia en la historia de la República Popular.

Y en la otra cara de la moneda, sobreviven las viejas ciudades de las minas de carbón que hoy pierden sus reservas. Los contados y mal pagados mineros que van quedando, trabajan para excavadores privados, que con frecuencia les fuerzan a laborar en condiciones infrahumanas, en medio de los mayores riesgos. Para percatarse de ello en Internet no hace falta navegar en el buscador Google. Basta rastrear los sitios web domésticos buscando por los nombres de Jixi o Hegang (viejas ciudades carboníferas del noreste), y lo único que aparecerá en gráficos e instantáneas son informaciones de sus accidentes mortales. Sólo así llegan los nombres de estas ciudades a los cintillos noticiosos nacionales.

Para poner fin a la persistente recesión regional que ha afectado a las tres provincias por más de 20 años, China necesita una solución norestina. Si Beijing no se decide ya, la infraestructura industrial de la región entera se oxidaría hasta el punto de quedar totalmente inservible.

Tal perspectiva ha mantenido ocupados a los asesores de la política industrial del Gobierno Central. Bajo supervisión personal del primer ministro, los especialistas están elaborando un modelo para reconstruir el enmohecido cinturón del nordeste.

Según fuentes oficiales, se están preparando un paquete de revitalización y medidas políticas para la zona, los cuales quedarán sometidos a la próxima conferencia anual del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), en octubre venidero, cuando se analizarán temas de la reforma económica como prioridades de la agenda del Comité Central del PCCh.

El equipo de expertos que prepara la iniciativa de revitalización del nordeste cuenta con la dirección del Centro de Investigaciones sobre Desarrollo del Consejo de Estado, el principal equipo asesor del gabinete. Se afirma que en la actualidad proyectan un "informe integral" sobre la reconstrucción económica y la reorientación del gobierno en la más antigua región industrial de China.

Los economistas chinos observan que la iniciativa para el noreste será asumida como otro foco estratégico del Gobierno Central, a seguido de su programa de alto perfil para acelerar el desarrollo de las regiones occidentales, iniciado en 1999.

A principios de agosto, el primer ministro Wen Jiabao presidió la primera reunión del gobierno sobre la revitalización del nordeste en Changchun, capital de la provincia de Jilin, donde reveló su plan de campaña.

El primer ministro se pronunció por un "nuevo pensamiento, nuevos sistemas, nuevos mecanismos y nuevos métodos," recurriendo a las prácticas de la economía de mercado en un esfuerzo por revitalizar el noreste.

La importancia que el Gobierno Central otorga al noreste ha generado entusiasmo, incluso un virtual éxtasis entre algunos funcionarios locales, que han llegado a afirmar que la región pronto se convertirá en la "cuarta principal fuerza motriz de la economía nacional," a semejanza de las zonas orientadas a la exportación en el Delta del río de la Perla, el Delta del río Changjiang (Yangtsé), y la región de la bahía de Bohai, alrededor de Beijing y Tianjin.

Pero en honor a la verdad, hay que decir que a la economía del noreste nunca le han faltado grandes puntos de venta. A pesar de su decadente competitividad en una u otra área, todavía dispone de recursos e infraestructura industrial importantes.

Sirvan de ejemplo en ese sentido los yacimientos de petróleo de Daqing, el mayor surtidor de crudo del país, ubicados en la zona. Y también el Complejo Siderometalúrgico de Anshan , el mayor fabricante de acero de China, que obtienen beneficios enormes a la sombra de la creciente cifra de proyectos constructivos que hoy se expanden por todo el territorio nacional.

La planta automovilística No.1, con su central en Changchun, es la fabricante de populares modelos de alta terminación como Audi A6 y Bora, según los términos de su acuerdo de empresa a riesgo compartido con la firma alemana Volkswagen.

La provincia de Jilin, productora del mejor maíz de China, es granero de la nación, cuyas necesidades de alimentación al ganado quedan cubiertas por estas cosechas.

Dalian sigue siendo la ciudad portuaria de mayor trasiego en el norte de China, en momentos en que la misma pugna por ampliar rápidamente sus exportaciones de software a Japón y la República de Corea.

Pero aparte de estos puntos brillantes, el resto del nordeste necesita reconstruir su estructura económica, pues sus habitantes sufren de mayores contratiempos que los chinos residentes en las costas y áreas meridionales.

Debido a la carencia de Inversión Directa Exterior (IDE) en los últimos años, el noreste dista mucho de ser una zona manufacturera adaptada a las necesidades del mercado global, y en términos del comercio exterior la región a duras penas puede competir con lugares como Shanghai y Guangdong.

Súmese a ello que, incluso si el noreste lograra abrir rápidamente algunos negocios manufactureros orientados a la exportación, quedaría aún por conseguir clientes que compraran sus productos. En estos momentos, es el sur de China el que domina virtualmente el mercado mundial de mercaderías simples.

Por otra parte, sería poco realista que China intentara revitalizar una región tan enorme, y tantas viejas ciudades industriales, sin intentar revitalizar la fabricación regional. Pero ?qué puede fabricar y vender la región? El Gobierno Central no puede tomar la decisión a nombre de los líderes empresariales privados.

Otra dificultad es que la región carece de suficiente iniciativa privada. La economía planificada es más que una concepción económica. Es una forma de pensamiento, especialmente entre los dirigentes económicos.

Muchas de las nuevas prácticas de la reforma económica de China fueron probadas en un principio en el nordeste. Pero como esos experimentos los aprendían los empresarios en otros lugares, se vieron maniatados por el ambiente local - expresado en el gran poder de los planificadores y la falta de solidaridad de otros funcionarios

Los gobiernos locales, como precisó un editorial del semanario económico Siglo XXI, todavía demuestran una fuerte tendencia a utilizar métodos de la economía planificada para competir con el sector privado en procura de ganancias.

El desarrollo del noreste, visto de esta manera, es en última instancia un tema de reforma política. Llámese reorientación del gobierno o cualquier otro nombre, los economistas de Beijing comparten la visión de que ésta será un componente obligado del documento anunciado para el próximo octubre. (De Beijing Informa)

20/08/2003








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El Gobierno chino ha puesto ante su máxima dirigencia una tarea sin precedentes y hasta ahora casi inconcebible: Actualizar la región del nordeste -- la vieja y casi obsoleta región industrial que alguna vez se llamó "Unión Soviética" de China - adaptándola a los niveles de las prósperas zonas costeras meridionales y orientales, de modo que se desarrolle y forme parte de una pujante economía de mercado.



 


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