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Ancianos de la ciudad anhelan "apoyo espiritual"
En la actualidad, el núcleo familiar de China tiende a reducirse, razón por la cual aparecen más familias de "nido vacío", como expresión del debilitamiento de la atención filial a la ancianidad.
Una investigación arroja que entre 178.000 habitantes de la tercera edad, las mujeres que viven en familias de "nido vacío" representan el 29,8%, y los hombres el 42,56%.
Algunos ancianos necesitan mantener su vida privada de modo independiente, y se muestran renuentes a vivir junto con sus hijos. En Beijing el porcentaje de sexos femenino y masculino en este caso es de 28,17% y 31,47%, respectivamente.
La mayoría de las personas de edad avanzada desean que sus hijos les cuiden. Pero no lo logran siempre porque los mismos están ocupados con el trabajo o viven lejos. Muchos hijos que no viven con sus padres tienen dificultades para ver a sus progenitores a menudo. Incluso los que viven con sus padres, por la competencia recia social, solicitan su ayuda especial.
En un período en que China está sumida en profundas transformaciones sociales, el cambio de los papeles sociales en el proceso de modernización, el aumento de las familias de "nido vacío" y la complejidad de las relaciones familiares agravan la carga psicológica para las personas de tercera edad. Para ellos, el factor psicológico se ha convertido hoy en parte importante de la salud física.
Con la elevación del nivel de vida urbana, los ancianos requieren cada vez más de atención espiritual. Pero muchos jóvenes mantienen todavía una concepción tradicional, considerando que sus padres se satisfacen con sólo disfrutar de una vida económicamente holgada, por lo que menosprecian el intercambio y consuelo psicológico a sus mayores. En los casos de manutención encausados en Beijing, el 25% de los interesados demanda apoyo espiritual a sus hijos.
En cierto sentido, la aparición de las familias de "nido vacío" es resultado inevitable del progreso de la civilización y la industrialización. El problema de la vejez urbana es de carácter social y demanda políticas pragmáticas que proporcionen diversas garantías. Las personas de la tercera edad necesitan un verdadero respeto de la sociedad, en lugar de lástima, y anhelan la salvaguarda de su dignidad personal y la protección de sus derechos e intereses legales. (CIIC)
21/08/2003
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