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Actualizado a las 14:08(GMT+8), 17/09/2003
Opinión  

Los clarines de la Nueva Roma

El 11 de septiembre de 2001, muchos chinos fueron sacados de su sue?o por amigos que les urgieron a ver las noticias de ¨²ltima hora en la televisi¨®n. Otros tantos se sintieron entristecidos por las masivas p¨¦rdidas de Manhattan envuelta en humo y comenzaron a preguntarse: ?C¨®mo reaccionar¨¢ Estados Unidos? Ese d¨ªa marc¨® el principio de un mundo distinto, no s¨®lo porque en lo adelante el terrorismo se convirti¨® en un negocio de implicaciones globales. En los dos ¨²ltimos a?os, como bien precisaron a Beijing Informa dos importantes analistas chinos, la mayor potencia mundial de la actualidad se ha mantenido ocupada emprendiendo guerras, con el fin declarado de atrapar a los enemigos jurados de la humanidad, pero a pesar de ello las atrocidades terroristas contin¨²an a la orden del d¨ªa en los cuatro puntos cardinales.

Dos a?os despu¨¦s de los atentados contra Nueva York y Washington DC, el mundo dista de ser un lugar m¨¢s pac¨ªfico y ordenado, sin que parezcan importar mucho los triunfos que la superpotencia se ha anotado en la esfera puramente castrense.

La misma pregunta que hace dos a?os se hicieron los chinos sigue siendo v¨¢lida: ?C¨®mo reaccionar¨¢ Estados Unidos a un mundo distinto? ?Luchar¨¢ contra el terrorismo global sin ayuda, u optar¨¢ por unirse a otras naciones? ?Incorporar¨¢ sus propios intereses geopol¨ªticos y econ¨®micos a la agenda mundial com¨²n, o los promover¨¢ compartiendo las ventajas con sus asociados? ?Ignorar¨¢ los reclamos de los denominados estados y culturas fallidos y reconstruir¨¢ sus gobiernos en su favor, o trabajar¨¢ junto a las redes locales? ?Seguir¨¢ empe?ado en una lucha a c¨®mo d¨¦ o procurar¨¢ la victoria por medio de la sabidur¨ªa?

Con tales interrogantes en la mente de numerosos observadores chinos han pasado revista a los ataques terroristas ocurridos en los pasados 24 meses.

De manera casi un¨¢nime los mismos han cuestionado los m¨¦todos que ha aplicado Washington, al poner en boga una especie de neoimperialismo como soluci¨®n expedita a la amenaza terrorista global.

En el Medio Oriente, la frustraci¨®n es plato diario para millones de personas. En el mundo isl¨¢mico, hablando con mayor amplitud, har¨¢ falta mucho tiempo todav¨ªa para que la gente se adapte a un mundo cambiante. Adem¨¢s, el terrorismo global prospera a la par que uno de los pilares mismos de la econom¨ªa de mercado, es decir, el libre flujo de individuos. Lo espont¨¢neo de dicho flujo constituye un obst¨¢culo may¨²sculo para construir sistemas de defensa eficaces.

China tiene una larga historia como imperio que mantuvo el orden en Asia oriental, y como pa¨ªs donde convivieron en competencia por muchos a?os las ideolog¨ªas del confucianismo, el Tao¨ªsmo, el budismo, el islamismo y el cristianismo. Tuvo ¨¦pocas de gran prosperidad, debidas al libre intercambio entre personas de diversas culturas, al igual que ¨¦pocas de franca decadencia, tras decidir actuar independientemente, sin parar mientes en lo que hac¨ªa el resto del mundo. En la edad moderna sufri¨® derrotas humillantes a manos de invasores extranjeros y pas¨® por numerosas reformas fracasadas. Pero en las d¨¦cadas m¨¢s recientes tambi¨¦n ha alcanzado los logros econ¨®micos m¨¢s admirables del mundo. Los puntos de vista chinos merecen ser tenidos en cuenta.

La asociaci¨®n no tendr¨ªa sentido si no hubiera diferencias

"Suelo pensar que Osama bin Laden y sus seguidores no son personas muy inteligentes," afirma Wang Yizhou, investigador jefe del Instituto de Econom¨ªa y Pol¨ªtica Mundiales de la Academia de Ciencias Sociales de China (ACSCh).

"Pero viendo las consecuencias reales de sus acciones", a?ade, "debo admitir que los ataques del 11-S todav¨ªa ejercen una influencia considerable en Estados Unidos, una influencia que nos deja con m¨¢s preocupaci¨®n y sensaci¨®n de incertidumbre que confianza en la posibilidad de un mundo m¨¢s ordenado - sobre todo si se considera la violencia de las reacciones estadounidenses".

En su oficina en el piso superior de la sede central de la ACSCh, cuyas ventanas dan a la Avenida Changan de Beijing, Wang dice a Beijing Informa que, tras los ataques del 11-S, la pol¨ªtica exterior de Estados Unidos ha marchado al comp¨¢s de la ideolog¨ªa neoconservadora, o lo que los investigadores acad¨¦micos tambi¨¦n definen como neoimperialismo. El pensamiento neoconservador tiene sus or¨ªgenes en un n¨²mero de fuentes de pensamiento, acota Wang, recordando que dicha escuela cont¨® b¨¢sicamente con los aportes te¨®ricos de algunos asesores pol¨ªticos del alto perfil vinculados al Instituto Estadounidense de la Empresa para la Investigaci¨®n de Pol¨ªticas P¨²blicas.

La herencia de Leo Strauss

Wang Yizhou opina sin embargo que en las pol¨ªticas y acciones reales adoptadas por los funcionarios del gobierno norteamericano, el neoconservadurismo puede en ocasiones variar con respecto a sus or¨ªgenes intelectuales. "Hay preocupaciones m¨¢s directas que la mera filosof¨ªa", dice. Seg¨²n lo observado tambi¨¦n por acad¨¦micos norteamericanos, ninguno de los pensadores neoconservadores demostr¨® la agudeza para identificar a los nuevos enemigos de Estados Unidos. Se mostraban impacientes por se?alar de dedo a China y Rusia, como fuentes principales del mal en los primeros d¨ªas de la administraci¨®n Bush.

Tuvo que sobrevenir el ataque del 11-S, para que los pensadores neoconservadores desviaran de mala gana su atenci¨®n hacia el tema del terrorismo global. No fueron ellos los primeros en asumirlo como amenaza realista.

Cuando se le pide comentar respecto a la obsesi¨®n de los pensadores neoconservadores con el imperio romano, Wang indica que para los nuevos conservadores la clave de su inspiraci¨®n respecto al antiguo imperio no radica tanto en apoderarse y acumular recursos, como en definir las reglas del juego econ¨®mico actual.

"Parece haber una tendencia a no permitir ning¨²n desacuerdo, ning¨²n desaf¨ªo y ninguna protecci¨®n de las organizaciones internacionales. Es como decir 'yo soy la regla', y 'yo soy el orden'. Cuando el denominado nuevo imperio trata de imponer sus reglas, sus defensores act¨²an a menudo como si, al decir del viejo proverbio chino, quisieran 'sustituir la violencia con mayor violencia', sin muchas consideraciones sobre las consecuencias a largo plazo."

Wang, que tambi¨¦n funge como subdirector del Instituto de Econom¨ªa y Pol¨ªtica Mundiales de la ACSCh y redactor jefe de la revista Econom¨ªa y Pol¨ªtica Mundiales, contin¨²a diciendo que, en la pr¨¢ctica, lo menos importante es qui¨¦n constituye la base filos¨®fica para tal actitud. Lo verdaderamente trascendente es c¨®mo esto afecta a las vidas de los pueblos mundiales.

"Es preciso recordar c¨®mo nos sentimos en los dos ¨²ltimos a?os cada vez que ve¨ªamos a Estados Unidos dirigir su atenci¨®n a un nuevo lugar, lleno de c¨®lera y desplegando todo su descomunal poder¨ªo. No hicimos m¨¢s que observar con temor y nerviosismo, sintiendo como se desmoronaba cualquier forma de seguridad. No hac¨ªamos m¨¢s que preguntarnos: ?Bastar¨¢n tanta c¨®lera y poder¨ªo para hacer que los estadounidenses, y todos nosotros, se sientan m¨¢s seguros?"

La realidad es un sendero tortuoso

Para el veterano investigador, la mayor parte de los conflictos de pos-Guerra Fr¨ªa con significaci¨®n internacional (m¨¢s que regional) ha emergido describiendo una l¨ªnea "en forma de serpiente" que se desplaza por el continente eurasi¨¢tico - conectando la periferia de la ex Uni¨®n Sovi¨¦tica, el n¨²cleo de la religi¨®n isl¨¢mica, y las zonas multi¨¦tnicas y relativamente fr¨¢giles de Asia suroriental.

"Todos los conflictos principales se ubican en esta l¨ªnea", enfatiza Wang. "¨¦ste es el teatro donde todos los estrategas del mundo compiten por demostrar su eficacia". Las caracter¨ªsticas socioecon¨®micas de las naciones comprendidas en esta l¨ªnea "en forma de serpiente" son completamente complejas, resume Wang.

Dichos pa¨ªses incluyen los or¨ªgenes de casi todas las m¨¢s antiguas civilizaciones, los recursos y los canales de comunicaciones industriales m¨¢s importantes de la era industrial, y el equilibrio m¨¢s delicado en la influencia de todas las grandes potencias. Cualquier gran potencia que desee garantizar su seguridad nacional tiene que mantenerse atenta a los cambios a lo largo de esta l¨ªnea, y hacer los ajustes debidos en sus relaciones.

"Mi punto de vista", aclara Wang Yizhou, "es que el poder¨ªo militar y los recursos financieros son solamente parte del poder¨ªo de una naci¨®n. Constituyen el hardware. Son apenas materiales, y en su mayor¨ªa s¨®lo tienen significaci¨®n instrumental". Pero ninguna naci¨®n puede depender s¨®lo de su hardware para manejar sus relaciones con otras naciones, y para su propia seguridad - especialmente en un viejo continente que ha sido fuente de todo tipo de conflictos por miles de a?os. "Si usted tiene que encarar conflictos desde todas direcciones sin ayuda alguna, no durar¨¢ mucho, sin importar cu¨¢n abundantes sean sus recursos militares y financieros. Actuando as¨ª no se consigue la soluci¨®n a largo plazo que se necesita".

El precio del software

Despu¨¦s del fin de la Guerra Fr¨ªa, y especialmente con sus reiteradas campa?as b¨¦licas en uno u otro conf¨ªn, Estados Unidos no ha ganado mucha popularidad si se le compara con su estatus de hace un par de a?os. "Por un lado no ha obtenido muchos nuevos amigos, pero s¨ª han ocurrido ocasionales tensiones sensibles en sus relaciones con algunos de sus viejos aliados," admite el experto.

"Lo que me preocupa", apunta, "es el hecho de que muchos en Estados Unidos todav¨ªa no se han detenido a pensar con calma qu¨¦ es lo mejor para parar a los terroristas que han estado vigentes desde hace dos a?os".

Al decir de Wang, el "software" para manejar las relaciones internacionales se corresponde con la capacidad de propiciar que otras naciones trabajen de consuno. Por tradici¨®n, las soluciones multilaterales, como son las alianzas y sociedades internacionales, han sido las estructuras m¨¢s confiables para reducir el impacto de posibles conflictos y sostener un sistema de seguridad internacional. "Una naci¨®n precisa de m¨¢s que valor para luchar; hacen falta su sabidur¨ªa y habilidades diplom¨¢ticas para construir la protecci¨®n duradera de su pueblo".

Para que cualquier sistema internacional funcione, empero, el mismo debe proporcionar un ambiente en el cual sus miembros cooperen a pesar de sus diferencias, reconoci¨¦ndolas de manera impl¨ªcita y manej¨¢ndolas de un modo constructivo.

"El mundo est¨¢ lleno de variedades y diferencias y en atenci¨®n a ellas nuestros intereses compartidos y l¨ªmites comunes merecen una atenci¨®n especial de nuestra parte. Bien manejadas, estas diferencias pueden convertirse en activas en nuestras relaciones", a?ade el analista.

Lo malo del caso es que estas diferencias suelen percibirse como indeseables y reciben un rechazo de plano, recuerda Wang.

Las culturas colisionan cuando las contamina la pol¨ªtica

"?C¨®mo podr¨¢ la muerte disuadir a quienes no temen inmolarse?" Esta es una cita del viejo libro de la Sabidur¨ªa de Lao Ts¨¦. Fue escogida por el profesor Lin Fengmin, uno de los principales especialistas de China en estudios ¨¢rabes, para describir a quienes habitan en el "fondo de la sociedad" en los pa¨ªses que ha visitado. Este especialista de la prestigiosa Universidad de Beijing agrega de inmediato que en el mundo ¨¢rabe la revancha ha estado arraig¨¢ndose por mucho tiempo. "Es f¨¢cil, acota, comprender c¨®mo sienten all¨ª los que ven sufrir a sus hermanos palestinos sin poder hacer nada, e imaginar cu¨¢les ser¨¢n sus reacciones, incluso si uno no condona sus actos".

"Lo triste es que en los dos a?os que siguieron a los atentados del 11-S, las relaciones del mundo Isl¨¢mico con Occidente no s¨®lo no han superado sus viejas diferencias, sino que se han complicado m¨¢s a¨²n, como se pudo notar con el sentimiento antiestadounidense que desat¨® la invasi¨®n de Estados Unidos a Irak", agrega.

"El presidente Bush, dice Lin, podr¨ªa haber derribado un panal de abejas en Irak".

S¨²mese a ello que los ¨¢rabes, las amplias masas en especial, tienen una muy particular forma de definir el concepto de terrorismo, muy distinto del que puede manejar Estados Unidos. Resulta muy dif¨ªcil definir cuando ocurre un actor terrorista si se trata de ataques a fuerzas ocupantes de un pa¨ªs.

"Los propios chinos acometieron muchas de estas acciones contra los japoneses, y los vietnamitas contra los estadounidenses por estar sometidos a guerras de agresi¨®n", explica Lin. "A eso llamamos resistencia. Y si usted considera eso terrorismo, usted estar¨¢ dando de manera autom¨¢tica a quien le escucha el derecho de preguntarle d¨®nde est¨¢ su sentido de la justicia".

De tal modo, acota, la clave reside en tratar de menguar el antagonismo que hoy demuestran los pueblos ¨¢rabes, y hacer que disminuya su estado de frustraci¨®n e ira.

La tierra reci¨¦n conquistada por el Imperio Estadounidense no es un simple sitio habitado por un pu?ado de perdedores. Es una sociedad compleja. En particular ahora, los sentimientos de los iraqu¨ªes atraviesan por un per¨ªodo sumamente complejo.

Si el ej¨¦rcito de ocupaci¨®n de Estados Unidos contin¨²a ignorando esta complejidad, y se aferra a gobernar el territorio por sus propios fueros, es probable que terminen aprendiendo una lecci¨®n que no recibieron en el campo de batalla. "Lo que todo el mundo aprecia es una vida estable, pero los iraqu¨ªes a¨²n no la tienen".

De una manera pragm¨¢tica t¨ªpicamente china, el erudito sugiri¨® que los ocupantes deber¨ªan aprender m¨¢s r¨¢pidamente c¨®mo gobernar a Irak, movilizando para ello todas las redes internacionales y locales, y haciendo que se instale cuanto antes una red local ¨²til. "Una ocupaci¨®n prolongada puede infligir m¨¢s da?o a la poblaci¨®n local que la guerra misma", explica. "Estados Unidos necesitar¨¢ reajustar su pol¨ªtica en Irak. No podr¨¢ llegar lejos imponiendo a los pueblos isl¨¢micos sus actuales m¨¦todos y forma de pensamiento".

A juicio del experto, no hay manera de que estas sociedades se transformen a imagen y semejanza de la democracia estadounidense, dado el rechazo con que la perciben los isl¨¢micos, y remodelar las mismas, afirma, requerir¨ªa un esfuerzo tan descomunal por parte de Estados Unidos, en especial en recursos econ¨®micos, que ¨¦l no ve futuro a esta opci¨®n.

Al preguntar porqu¨¦ las emociones de las masas son tan importantes para tratar a los ¨¢rabes, el profesor Lin explica que son un pueblo orgulloso, y el Islam es una religi¨®n que les trajo una gloria comparable solamente a la que aport¨® la dinast¨ªa Tang a China - cuando Europa todav¨ªa estaba sumida en la oscuridad del medioevo.

Pero la experiencia ¨¢rabe en los tiempos modernos, el conflicto israel¨ª-palestino y algunas tentativas reformistas fracasadas, les han sumido en un estado de c¨®lera y desesperaci¨®n acumuladas que dif¨ªcilmente desparecer¨¢n, y que se pueden respirar en cuanto uno se mezcla con la gente", dice el analista, evocando sus estancias en ciudades ¨¢rabes como el Cairo.

"Tal odio y resentimiento se pueden explicar no por la esencia de la sociedad isl¨¢mica en s¨ª, como tampoco por el hecho de que las civilizaciones est¨¦n condenadas a colisionar. Esto ¨²ltimo no ocurre a menos que haya interferencia de intereses pol¨ªticos y comerciales," argumenta Lin sobre sus reservas respecto a la noci¨®n de choque de civilizaciones que esgrimen algunos te¨®ricos occidentales.

"No es menos cierto que diversas culturas pueden tener diversos valores", recalca, "pero no es probable que tales diferencias den lugar directamente a conflictos y guerras a menos que sean influidos en el terreno pol¨ªtico". (Extractos del art¨ªculo de Beijing Informa)

17/09/2003






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El 11 de septiembre de 2001, muchos chinos fueron sacados de su sue?o por amigos que les urgieron a ver las noticias de ¨²ltima hora en la televisi¨®n. Otros tantos se sintieron entristecidos por las masivas p¨¦rdidas de Manhattan envuelta en humo y comenzaron a preguntarse: ?C¨®mo reaccionar¨¢ Estados Unidos? Ese d¨ªa marc¨® el principio de un mundo distinto, no s¨®lo porque en lo adelante el terrorismo se convirti¨® en un negocio de implicaciones globales. En los dos ¨²ltimos a?os, como bien precisaron a Beijing Informa dos importantes analistas chinos, la mayor potencia mundial de la actualidad se ha mantenido ocupada emprendiendo guerras, con el fin declarado de atrapar a los enemigos jurados de la humanidad, pero a pesar de ello las atrocidades terroristas contin¨²an a la orden del d¨ªa en los cuatro puntos cardinales.



 


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