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| Actualizado a las 11:46(GMT+8), 02/01/2004 | |||||
| Opinión | |||||
Cómo tratar a Saddam?: un nuevo rompecabezas para EE.UU.Ha pasado más de medio mes desde que el el ex presidente iraquí Saddam Hussein fue capturado. Según algunas informaciones, EE.UU. lo está interrogando para obtener datos secretos sobre el origen y el paradero de las armas de destrucción masiva, así como sobre el apoyo al terrorismo internacional. Pero parece que el derrocado presidente "no está colaborando mucho" con EE.UU. Al mismo tiempo, tanto Irak como la comunidad internacional están ejerciendo sobre EE.UU. una presión cada vez mayor para que el juicio que se haga a Saddam sea "abierto y justo". Así, la cuestión de cómo tratar a Saddam se ha convertido para EE.UU. en un auténtico rompecabezas.Según las últimas informaciones, EE.UU. y el Consejo de Gobierno Provisional de Irak han llegado tácitamente a un principio de acuerdo al respecto. En efecto, los miembros de dicho consejo insisten en que Saddam sea juzgado por magistrados iraquíes en territorio iraquí. Pero dada la complejidad de los preparativos, el juicio no podrá iniciarse hasta el primero de julio del 2004, fecha en que la coalición británico-estadounidense traspasará el poder a las nuevas autoridades iraquíes. Por su parte, Paul Bremer, jefe de la Oficina para la Reconstrucción de Irak y, como tal, máxima autoridad administrativa civil estadounidense en este país, declaró el día 20 de diciembre que el nuevo gobierno iraquí "gozará de plena soberanía" en lo atinente al juicio a Saddam y sus seguidores. De ello se deduce fácilmente que EE.UU. dispondrá de por lo menos medio año para interrogar en secreto a Saddam y luego lo entregará a las autoridades judiciales del nuevo gobierno iraquí. Sin embargo, algunos analistas han señalado que aunque la situación iraquí se desarrolle conforme a lo planeado por EE.UU. y el traspaso del poder se efectúe sin contratiempos, la celebración del juicio a Saddam en territorio iraquí creará una situación de "alto riesgo". Si esta superpotencia se inclina a que dicho juicio se celebre en Irak, ello se debe a su voluntad de poner al descubierto los crímenes del ex presidente y de perfeccionar el sistema judicial de ese país árabe; con ello, no solamente justificaría su guerra contra Irak, sino que comenzaría a echar las bases para el establecimiento de una democracia a la estadounidense en Oriente Medio. Pero teniendo en cuenta tanto la complicada situación en la que se halla este país como la inseguridad reinante en él, la celebración del juicio en Irak podría tener resultados contrarios a los esperados; más concretamente, podría desencadenar una serie de acciones de represalia y contrarrepresalia entre las diversas fuerzas políticas iraquíes. EE.UU. y el el Consejo de Gobierno Provisional de Irak se han comprometido a que el juicio a Saddam sea "justo y abierto" y a que sea el pueblo iraquí quien lo juzgue; también han asegurado que Saddam podrá contratar un abogado y recurrir la sentencia. Pero a pesar de todo ello, en los círculos jurídicos internacionales se recela de que el juicio sea realmente justo, ya que tanto la parte estadounidense como la iraquí carecen de los medios necesarios para garantizar la imparcialidad de un juicio a Saddam celebrado en Irak. Por otra parte, la creencia más extendida es que si Saddam es juzgado por los iraquíes, lo más probable es que sea condenado a muerte. Pero la comunidad internacional sostiene opiniones diferentes al respecto. El primer ministro británico Tony Blair, el canciller alemán Gerhard Schr?der, el secretario general de la ONU Koffi Annan y otras destacadas personalidades internacionales han expresado su oposición a la ejecución de Saddam. Su hija, actualmente exiliada en Jordania, insiste en que su padre sea juzgado por un tribunal internacional. Centenares de miembros de la Asociación árabe de Abogados han manifestado que están dispuestos a organizar un grupo que represente a Saddam en un futuro juicio y a aprovechar esta oportunidad para sacar a la luz las intrigas maquinadas conjuntamente por EE.UU. y el régimen de Saddam. La cuestión de cómo tratar a Saddam se ha convertido para EE.UU. en un verdadero rompecabezas y en un desafío muy real. (CRI) 02/01/2004 En esta sección | |||||
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