Nuestro sitio | Ayuda | Mapa del sitio | Archivo 
   CHINA
   ECONOMIA
   OPINION
   MUNDO
   CIENCIA-EDUC
   DEPORTES
   SOCIEDAD
   ARTICULOS
   GALERIA DE
       FOTOS


  CORREO
  LA VOZ DEL
      LECTOR

  ORGANOS
      ESTATALES

  DIRIGENTES DEL
      ESTADO

  LIBRO BLANCO
  GEOGRAFIA
  CULTURA
  BEIJING
  NUESTRO SITIO
  MAPA DEL SITIO
  AYUDA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Actualizado a las 10:17(GMT+8), 29/01/2004
Opinión  

No amenazas, no armas de destrucción masiva

El incentivo que acicatea a la mayoría de los países a conseguir armas de destrucción masiva (ADM) reside en su preocupación por las amenazas externas contra su seguridad nacional. Disipar tales temores mediante negociaciones pacíficas es el único camino efectivo que lleva a detener la proliferación de ADM.

El 18 de diciembre de 2003, Ali Akbar Salehi, Embajador de Irán en la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de las Naciones Unidas, firmó un protocolo adicional del Tratado de la No Proliferación (TNP), pavimentando el camino para que las inspecciones de las instalaciones nucleares iraníes por parte de la AIEA puedan ser más estrictas. El día siguiente, el Gobierno de Libia anunció formalmente su voluntariedad de abandonar el esfuerzo por las armas de destrucción masiva y de permitir hacer inspecciones en su país.

La comunidad internacional acogió con beneplácito estos gestos significativos tomados por los Gobiernos de Irán y Libia. Es de opinión general que ello ayudará a promover en mayor medida la lucha contra el terrorismo y la no proliferación de ADM.

Después de la Guerra Fría, la situación de la seguridad internacional ha tenido cambios profundos. Con la desaparición de la confrontación entre los dos bloques militares grandes, el peligro de conflictos militares entre los países a escala mundial ha disminuido; sin embargo, han aumentado los conflictos regionales y las actividades terroristas internacionales. La proliferación de armas de las ADM, incluyendo las nucleares, biológicas y químicas y sus vehículos portadores, se han convertido en un foco de atención de la comunidad internacional.

En los últimos años, los conflictos en el Medio Oriente se han incrementado, y la carrera armamentista en el subcontinente de Asia Meridional ha empeorado. Los ataques terroristas del 11 de septiembre contra EE.UU. despertaron al mundo para encarar las amenazas terroristas a la seguridad internacional y regional. Los esfuerzos encauzados a controlar la proliferación de las ADM favorecen la paz y la seguridad en el mundo y las regiones, y por lo tanto la comunidad internacional ha llegado a un consenso al respecto.

Bajo este telón de fondo, Irán y Libia, signatarios del TNP, se enfrentan con la presión política de la comunidad internacional. Se les ha exigido cumplir compromisos de no desarrollar u obtener ADM. En caso de incumplimiento, los dos países, que han venido sufriendo del aislamiento político y las sanciones económicas, se hallarán a sí mismos en una situación aún más miserable.

Además, las ADM no necesariamente salvaguardan la seguridad de un país. Al contrario, los esfuerzos por conseguirlos se convertirán sólo en un pretexto con que algunas potencias hagan uso de la fuerza, mientras que los países atacados encontrarán difícil ganar simpatía o apoyo de la comunidad internacional. Los Gobiernos de Irán y Libia parecen estar bien conscientes de las serias consecuencias que podrían traer una actitud inflexible hacia los requerimientos de las inspecciones de armas de la AIEA, y por lo tanto hicieron una elección sensata.

Las iniciativas de los Gobiernos de Irán y Libia comprueban otra vez que los problemas relacionados con la proliferación de ADM se pueden resolver mediante negociaciones pacíficas. La decisión del líder libio Muammar Qaddafi, de poner fin al programa de armas de su país, fue resultado de nueve meses de negociaciones entre Washington, Londres y Trípoli.

La firma del protocolo adicional del TNP por el Gobierno iraní se logró también después de varios meses de duras negociaciones que él sostuvo con la Unión Europea. En los 1960 y 1970, Brasil, Argentina, Sudáfrica y otros países suspendieron sus planes de ADM también por medio de negociaciones. A principios de 1992, las ex repúblicas soviéticas, incluyendo Ucrania, Kazajstán y Bielorrusia, que se hicieron independientes en ese tiempo, suscribieron acuerdos para desmantelar armas nucleares en sus territorios.

Si la seguridad de un país puede ser garantizada por los mecanismos internacionales de autoridad, le será innecesario obtener ADM. Qaddafi dijo que el mundo ha experimentado grandes cambios y él está consciente de que Libia puede tener un ambiente externo seguro incluso sin contar con la fuerza disuasiva de las ADM.

El mundo árabe aclama universalmente las decisiones de Libia e Irán de renunciar a las ADM, y señala que esto contribuirá al relajamiento de las tensiones en el Medio Oriente y la realización de la meta de hacer la región libre de las armas nucleares. Al mismo tiempo, Egipto, Bahrein y Qatar dicen que Israel es el único país fuera del TNP en la región y éste debe tomar medidas para desistir de su programa de ADM.

Desde que EE.UU. y la EU lograron persuadir a Irán y Libia a abandonar sus programas de ADM, la gente habrá de preguntar por qué no se puede solucionar de la misma forma el problema nuclear de la República Popular Democrática de Corea (RPDC). En realidad, EE.UU. y la RPDC firmaron un acuerdo de marco nuclear en 1994, el cual incluía un acuerdo apuntado a congelar el plan nuclear de la RPDC. Sin embargo, después de ocupar el poder, la Administración Bush ha adoptado una política dura con la RPDC. Las dos partes se criticaron una a la otra por la violación del acuerdo de 1994, y la crisis ha resurgido en la península, amenazando la estabilidad de Asia nororiental.

La secunda ronda de negociaciones de seis partes, que era programada para fines de 2003, se ha postergado. Esto no es un buen indicio. Pero Irán y Libia han sentado buenos ejemplos que podrían ayudar a Washington y Pyongyang a reconsiderar los pasos que deberían dar.

No obstante, cómo Irán y Libia cumplirán sus promesasñ Para ellos el problema más crítico es aceptar cabalmente las inspecciones de la AIEA, lo que tocará inevitablemente el asunto de la soberanía nacional. Tomará algún tiempo disipar sus recelos y bajar su guardia sobre los motivos de la comunidad internacional. Aunque acogieron la decisión de Irán y Libia de aceptar las inspecciones de la AIEA, funcionarios de Estados Unidos insisten en que se trata de sólo un "inicio". Ken Brill, representante de EE.UU. en la AIEA, enfatizó que se necesitará un largo tiempo para confirmar si Irán ha dejado de desarrollar armas nucleares. Debido a la falta de confianza mutua, será muy posibles que ocurran fricciones durante las inspecciones. Así la solución final de los problemas de ADM de Irán y Libia pasará por un proceso prolongado y complicado.

Al mismo tiempo, Israel persiste en la posición de rehusar destruir sus ADM. Shaul Mofaz, ministro de Defensa israelí, amenazó hace poco con que su país destruiría las instalaciones nucleares de Irán si considerara que tales acciones son necesarias, aunque Teherán ha firmado formalmente el protocolo adicional del TNP.

Los hechos indican que el móvil por detrás de la consecución de ADM no desaparecería hasta que se establecieran unas relaciones internacionales sanas. La paz y la estabilidad global se lograrían más tarde, a la vez que se garantizaría la seguridad de las naciones. Etiquetar a algunos países de "rufianes" y recurrir a la "estrategia de acciones con anterioridad" contra ellos sólo provocará que desarrollen ADM. Unicamente a través de diálogos pacíficos se podrán resolver los problemas de ADM en el verdadero sentido. El terrorismo internacional y la proliferación de ADM constituyen una amenaza a la comunidad internacional. El mundo debe responder a esta amenaza con una mayor cooperación y el fortalecimiento de los acuerdos de no proliferación y los mecanismos de inspección. (De Beijing Informa)

29/01/2004




En esta sección
 

El incentivo que acicatea a la mayoría de los países a conseguir armas de destrucción masiva (ADM) reside en su preocupación por las amenazas externas contra su seguridad nacional. Disipar tales temores mediante negociaciones pacíficas es el único camino efectivo que lleva a detener la proliferación de ADM.



 


Todos los derechos reservados 2000, Diario del Pueblo en línea