VI. Control militar y desarmeinternacional
En los últimos años, han surgido algunos factores negativos en el terreno internacional del control militar y el desarme. Así, se ha perjudicado la buena tendencia de desarrollo del desarme, que apareció después de la guerra fría. Los esfuerzos de la comunidad internacional por la prevención de la proliferación y por el fomento del desarme enfrenta un serio desafío y el peligro de una nueva carrera armamentista, de modo que el futuro del desarme es preocupante.
El gobierno chino da suma importancia e impulsa el sano desarrollo del proceso internacional del control militar y del desarme. Para el gobierno chino, un control militar y un desarme justos y razonables ayudan a la conciliación de la situación internacional y constituyen una importante vía que conduce a la salvaguarda de la paz mundial y al fomento de la seguridad de todos los países. Mientras tanto, se opone firmemente a la intención de unos pocos países de debilitar a otros mediante el control militar y el desarme, en busca del fortalecimiento de su superioridad militar y de la hegemonía regional y mundial.
Armas nucleares y defensa con misiles
China persiste en su consecuente posición sobre la prohibición total y la eliminación completa de las armas nucleares, en lo que ha hecho incansables esfuerzos. China declaró con solemnidad el mismo día, que le ocurrió la posesión de armas nucleares, que no sería la primera en usarlas en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, y más tarde se comprometió incondicionalmente a no usarlas ni a amenazar con usarlas contra los países y las zonas sin armas nucleares. En mayo del 2000, China y los otros cuatro países poseedores de armas nucleares publicaron una declaración conjunta, anunciando que no apuntan, con las armas nucleares que poseen, a ningún país.
China apoya activamente los esfuerzos de los países por establecer zonas desnuclearizadas sobre la base de su propia voluntad y se compromete a proporcionar la garantía de seguridad activa y pasiva a los países sin armas nucleares y a las zonas desnuclearizadas. En julio de 1999, China y la ANSEA llegaron a un conocimiento común sobre el texto del protocolo del Convenio sobre la Zona Desnuclearizada de Asia Suroriental, y fue el primero entre los cinco países poseedores de armas nucleares en comprometerse a suscribir el protocolo revisado.
El Convenio de No Proliferación de Armas Nucleares es un convenio internacional de control militar de carácter general, y constituye una sólida base jurídica para el esfuerzo internacional que busca prevenir la proliferación de armas nucleares, materializar el desarme y utilizar en forma pacífica la energía nuclear. China no cambiará su posición de apoyo al fortalecimiento del sistema internacional de no proliferación de las armas nucleares, y de fiel cumplimiento de las obligaciones impuestas por el Convenio de No Proliferación de Armas Nucleares. En diciembre de 1998, China firmó con la Agencia Internacional de Energía Atómica un protocolo adicional, destinado a intensificar y garantizar la efectividad de las funciones del sistema de supervisión, comprometiéndose a informar a la Agencia sobre su cooperación en el terreno nuclear con los países no nucleares.
El Convenio sobre la Prohibición Total de las Pruebas Nucleares es un importante hito en el proceso del desarme nuclear internacional. Como uno de los primeros países suscriptores, China interviene activamente en el trabajo del comité preparatorio de la organización del Convenio, y se prepara en forma concienzuda para poner en práctica sus compromisos dentro del país. Como país poseedor de armas nucleares, China sabe claramente las obligaciones que debe asumir cuando el Convenio entre en vigor. Por lo tanto, aunque en los últimos dos años han aparecido, en relación a ello, ciertos factores negativos, tales como las pruebas nucleares de la India y Pakistán, y la no ratificación del Convenio por parte del senado estadounidense, el gobierno chino continúa haciendo todo lo posible para ratificar cuanto antes el Convenio. En la actualidad, China ha culminado todos los preparativos indispensables y ha presentado formalmente el Convenio ante la Asamblea Popular Nacional para su evaluación y aprobación.
China siempre sostiene una actitud activa respecto a las negociaciones y a la suscripción del Tratado sobre la No Producción de Materiales Fisibles para Armas Nucleares ("Tratado sobre la No Producción"). El gobierno chino cree que el avance de las negociaciones sobre el Tratado está estrechamente vinculado con la paz y la seguridad internacionales. Cuando Estados Unidos está desarrollando a gran escala las armas antimisiles y espaciales para instalarlas, y Estados Unidos y Rusia cuentan con un gigantesco arsenal nuclear suficiente para destruir el mundo varias veces, el desarme nuclear y la prevención de la carrera armamentista en el espacio exterior son los temas de las negociaciones sobre el control militar multilateral de mayor prioridad que el Tratado sobre la No Producción. Por eso, en la Conferencia de Desarme de Ginebra no se debe poner énfasis en las negociaciones acerca del Tratado sobre la No Producción, pasando por alto los problemas de la carrera armamentista en el espacio exterior y el desarme nuclear, sino que se debe conceder igual importancia a los tres temas, y emprender trabajos esenciales de manera equitativa.
El Tratado sobre la Restricción de Misiles Antibalísticos (TRMA) desempeña un importante papel en la supervigilancia del equilibrio estratégico y la estabilidad global y promover la seguridad internacional. Sin embargo, en los últimos años, pasando por alto las estipulaciones pertinentes del TRMA y la oposición de la comunidad internacional, Estados Unidos ha acelerado el desarrollo de su sistema de defensa nacional de misiles. Con esto, Estados Unidos va a romper el equilibrio estratégico global, a obstaculizar seriamente el proceso del desarme nuclear y los esfuerzos internacionales por la no proliferación, a amenazar la paz mundial y la estabilidad regional, e incluso va a ocasionar un nuevo ciclo de la carrera armamentista. A esto China se opone enérgicamente.
En la 54 Asamblea de la ONU, se aprobó, con una mayoría abrumadora, la resolución sobre la necesidad de defender el TRMA y acatar sus estipulaciones, propuesta por China, Rusia y Bielorrusia. La resolución llama a los países suscriptores del Convenio a prescindir del sistema de misiles antibalísticos, destinado a proteger todo el territorio nacional, y apoya a la comunidad internacional a desplegar mayor esfuerzo en defensa de la inviolabilidad y la integridad del Tratado. La resolución encarna la voluntad de la comunidad internacional en el sentido de oponerse al desarrollo y la instalación del sistema de misiles antibalísticos por parte de Estados Unidos y de defender el TRMA. El 18 de julio de 2000, los jefes de Estado de China y Rusia firmaron, en Beijing, la Declaración sobre la Defensa de Misiles Antibalísticos, en la cual se enfatiza el TRMA como la base de la estabilidad estratégica del planeta y de la seguridad internacional, y como la base de la decisiva estructura de los convenios internacionales destinados a reducir y limitar las armas estratégicas ofensivas y a prevenir la proliferación de las armas de destrucción masiva. Las demandas de ciertos países a revirsar el TRMA, con las llamadas amanazas de misiles como pretexto, carecen de fundamentos reales. Al modificar el texto del TRMA, se destruiría el convenio y ocasionaría una serie de efectos negativos. Por eso, los países demandantes de la revisión del convenio asumirán la completa responsabilidad. En la actual situación estratégica, la salvaguarda de la integridad y la validez del TRMA tiene un significado práctico sumamente importante. El gobierno estadounidense debe escuchar seriamente la voz de la comunidad internacional y abandonar el desarrollo y la instalación del sistema de misiles antibalísticos, que destruirá la estabilidad estratégica global.
Estados Unidos y Japón investigaron y desarrollaron juntos el sistema de teatro de misiles defensivo y planean instalarlo en Asia Oriental, lo que, además de elevar la capacidad defensiva y ofensiva de la alianza militar estadounidense-japonesa a un nivel inaudito, excede en gran medida las necesidades defensivas del Japón. Este sistema va a provocar una carrera armamentista regional, y dañará la seguridad y la estabilidad de la región de Asia-Pacífico. Respecto a esto, China expresa su seria preocupación.
China se opone firmemente a que cualquier país proporcione a Taiwán el sistema de teatro de misiles defensivo, ni sus piezas, ni su tecnología, ni respectivos apoyos y también a que cualquier país incluya de cualquier forma a Taiwán en su sistema de teatro de misiles defensivo.
Armas químicas y biológicas
China no tiene armas químicas y aboga siempre por su total prohibición y su completa eliminación. Como signatario de la Convención de Armas Químicas, China cumple fielmente con las distintas obligaciones establecidas por la Convención, ha entregado a tiempo y en forma integral la declaración inicial y la anual, ha recibido diversas inspecciones efectuadas por la organización de la Convención y ha participado en todas las reuniones de su consejo ejecutivo y en las conferencias de los países signatarios. China apoya activametne la labor de la organización de la Convención y en varias ocasiones ha coordinado con la organización para organizar cursos de capacitación de observadores y simposios. En junio de 1998, la Administración Nacional de las Industrias Petrolera y Química de China incluyó diez productos químicos más a la Lista de Productos Químicos Controlados de la Categoría C.
El gobierno chino considera que durante los tres años desde que la Convención entró en vigencia, su cumplimiento es positivo en su conjunto. Empero, existen problemas que no se pueden menospreciar. La Convención no ha alcanzado una cobertura general suficiente. Algunos pocos países signatarios hacen reservas disimuladas a través de la legislación nacional. En algunos países signatarios, la destrucción de las armas químicas va a paso lento. Estos problemas merecen una pronta solución.
En la historia, China fue víctima de las armas químicas. En su territorio quedan todavía una gran cantidad de armas químicas, abandonadas por las tropas invasoras del Japón. Ellas amenazan seriamente la seguridad de la vida del pueblo y dañan de igual manera el ambiente ecológico donde estén. En julio de 1999, China y Japón firmaron el Memorándum de la República Popular China y el Japón sobre la Destrucción de las Armas Químicas Abandonadas por Japón en el Territorio Chino. En el Memorándum, Japón reconoció en términos claros el hecho de haber abandonado armas químicas y se comprometió a cumplir con rigor el deber y la obligación de destruirlas. La parte china espera que la parte japonesa ponga en marcha, cuanto antes y de manera efectiva, la destrucción esencial conforme a los principios y estipulaciones pertinentes del Memorándum.
China no tiene armas biológicas. En la historia ha sufrido grandes daños causados por este tipo de armas y ahora aboga por su prohibición total y su eliminación completa. Se opone no sólo a su desarrollo, su producción, su investigación y su almacenamiento por cualquier país, sino también a la proliferación de tales armas y de sus tecnologías, sea el modo que fuera. Como país signatario del Convenio sobre la Prohibición de las Armas Biológicas, China ha cumplido de manera concienzuda e integral sus obligaciones, y presenta cada año a la ONU los datos y la situación de las medidas de establecimiento de confianza relativos al pacto.
China apoya reforzar de manera general el trabajo fructífero del Convenio sobre la Prohibición de las Armas Biológicas. Ya, al suscribirlo, señaló la falta de un mecanismo de supervisión dentro de él. China cree que hay que establecer un mecanismo de supervisión necesario para fortalecer la efectividad del Convenio. Sin embargo, teniendo en cuenta la complejidad de las técnicas de las armas biológicas y de las técnicas biológicas, el mecanismo de supervisión se establecerá bajo el principio de la racionalidad, la justicia y la factibilidad. Con el fin de garantizar que la seguridad y los justos intereses comerciales de los países signatarios no sufran daños, se deben elaborar medidas concretas para evitar el abuso en las labores de inspección. Además, se deben elaborar medidas concretas para promover la cooperación y el intercambio de las tecnologías biológicas entre los países signatarios, destinados a fines que no estén prohibidos por el Convenio.
Prevención de la carrera armamentista en el espacio exterior
China se opone con firmeza a la carrera armamentista en el espacio exterior, cuya exploración y utilización estima que deben servir completamente a fomentar el desarrollo de la economía, las ciencias y la cultura de todos los países, beneficiando a toda la humanidad.
El propósito de la prevención de la militarización y la carrera armamentista en el espacio exterior es principalmente proscribir las pruebas, la instalación y la utilización de armas y sistemas de armas, así como de sus piezas, allí, en el espacio exterior. En la actualidad, las intenciones, los planes y las operaciones destinadas a procurar unilateralmente la superioridad militar y estratégica en el espacio exterior, incluso a controlarlo, no sólo existen sino que últimamente se están ampliando. Por lo tanto, la comunidad internacional tiene ante sí una apremiante tarea práctica, que es adoptar medidas eficaces para detener el desarrollo de estos factores negativos.
Durante muchos años, con el objetivo de utilizar el espacio exterior de manera pacífica y prevenir allí la carrera armamentista, la comunidad internacional ha suscrito unos documentos jurídicos internacionales multilaterales o bilaterales, para estandarizar las actividades de los distintos países en el espacio exterior. Pero estos documentos no reflejan el último desarrollo de la tecnología de la navegación espacial, y por eso no pueden jugar el papel de prevenir eficazmente la militarización y la carrera armamentista en el espacio exterior. El gobierno chino cree que en el nuevo siglo la forma más directa y eficaz para prevenir la militarización y la carrera armamentista en el espacio exterior, es, además de observar estrictamente los acuerdos multilaterales y bilaterales existentes para el espacio exterior, negociar para llegar a elaborar nuevos documentos jurídicos internacionales.
En la 54 Asamblea de la ONU, se aprobó una vez más la resolución sobre la prevención de la carrera armamentista en el espacio exterior. La resolución indica que las negociaciones destinadas a celebrar uno o más acuerdos sobre la prevención de la carrera armamentista en el espacio exterior siguen siendo la tarea primordial de la Comisión del Espacio Exterior de la Conferencia de Desarme. Esto refleja la voluntad general y las exigencias urgentes de la comunidad internacional sobre la prevención de la carrera armamentista en el espacio exterior. La Conferencia de Desarme de Ginebra debe desempeñar un papel importante en la prevención de la carrera armamentista espacial, establecer de nuevo la Comisión Especial de Espacio Exterior, y negociar para firmar un documento jurídico internacional destinado a prevenir la militarización y la carrera armamentista en ese sector.
Minas antipersonales
El gobierno chino concede siempre especial atención a los daños que causan en forma accidental las minas en la población civil. Desde que China ratificó, en 1998, el ya revisado "protocolo sobre las minas" anexo a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, el gobierno y el ejército chinos observan y cumplen estrictamente las estipulaciones establecidas por el protocolo, y han dejado de exportar las minas antipersonales que no satisfacieran los requisitos estipulados por el protocolo. En octubre de 1999, China entregó al Secretario General de la ONU el informe estatal sobre el cumplimiento del protocolo.
Al mismo tiempo que introduce limitaciones en el asunto de las minas, el gobierno chino las desmantela a tiempo. Además, ha hecho esfuerzos efectivos al desmantelar minas tanto dentro de China como fuera del país. Desde comienzos de 1992 hasta agosto de 1999, el gobierno chino efectuó dos grandes operaciones en la parte china de la frontera sino-vietnamita, retirando más de 2,2 millones de minas y dispositivos de carácter explosivo de distintos modelos, y destruyendo más de 700 toneladas de municiones abandonadas. Gracias a ello, una superficie de más de 300 kilómetros cuadrados quedó libre de minas; fueron también desobstruidos más de 290 pasos fronterizos para el comercio y el tránsito y recuperadas 60 mil hectáreas de tierras cultivables, pastizales y bosques abandonados en áreas montañosas. De esta manera, para los civiles de la localidad desapareció la amenaza de las minas dejadas en el conflicto fronterizo. Además, conforme a las exigencias de la cooperación y apoyo técnico, establecidos por el protocolo, el gobierno chino participa, dentro del alcance de su poder, en el apoyo internacional al desmantelamiento de minas, donando al Fondo de Crédito Voluntario para la Remoción de Minas de la ONU, y obsequiando aparatos y materiales especializados para el desmantelamiento de minas a aquellos países que tengan graves problemas con las minas. En 1998, China donó 100 mil dólares a dicho Fondo para la remoción de minas en Bosnia y Herzegovina. En octubre de 1999 y mayo del 2000, China y la ONU patrocinaron juntos cursos de capacitación para la remoción de minas, y capacitaron a más de 40 personas procedentes de Bosnia y Herzegovina, Camboya, Namibia, Angola, Mozambique, Etiopia y Ruanda, países que tienen graves problemas de minas. Dichos estudiantes se prepararon en las técnicas del retiro de minas, en las normas de operación y en la organización de la operación. Estos cursos dieron excelentes resultados.
El gobierno chino cree que, para eliminar los daños causados por las minas a civiles inocentes, se debe desarrollar simultáneamente la restricción y el desmantelamiento de las minas. Contando con la amplia participación y una eficaz aplicación del ya revisado protocolo de las minas, el problema del control y el abuso de las minas se resolverá con todo éxito. Desde el punto de vista humanitario, la actual tarea apremiante y las medidas más fructíferas son el desmantelamiento de las minas dejadas en todo el mundo.
Registro de la transferencia de las armas convencionales y de las armas menores
Desde 1992 hasta 1997, China hizo el registro de la transferencia de las armas convencionales de la ONU. Sin embargo, a partir de 1996, pocos países, haciendo caso omiso de las estipulaciones respectivas de las resoluciones de la ONU, registran sus ventas de armas a Taiwán, por medio de "notas" en el registro. La venta de armas a Taiwán no es evidentemente una transferencia de armas entre países soberanos, sino una violación de la soberanía de China y una intervención en sus asuntos internos. Estas actividades de los países implicados violan las características del registro de las transferencias legales de armas entre los países soberanos, introduciendo la politización al registro, y perjudicando seriamente su integridad y su autoridad. En vista de ello, China se vio obligada a suspender el registro en 1998. China espera que las partes involucradas adopten medidas prácticas para corregir las mencionadas actividades erróneas y recuperar y mantener la seriedad y la integridad del registro.
China apoya a la comunidad internacional en sus esfuerzos por resolver el problema de las armas menores, está de acuerdo con recurrir a las medidas necesarias, atacar las actividades ilegales en este terreno, y prevenir su proliferación y su acumulación excesiva, con el fin de disminuir los conflictos armados y las conmociones en ciertos países y reprimir la mayor proliferación del terrorismo y del narcotráfico. Mientras tanto, China considera que las armas menores en sí no son el origen de los problemas. Para la mayoría de países, ellas son recursos indispensables para salvaguardar la defensa nacional y la seguridad social. La solución del problema de las armas menores debe adoptarse respetando, en efecto, la soberanía del país involucrado, teniendo en cuenta al mismo tiempo las circunstancias concretas de los diferentes países y regiones, y sin afectar los derechos de los países que disponen legalmente de las armas menores a desarrollar su comercio en forma normal.
China participó, en 1998, en el trabajo del grupo gubernamental de expertos en el problema de las armas menores de la ONU, y respalda la propuesta de convocar, en el año 2001, una conferencia internacional sobre los problemas del comercio ilegal de armas menores y ligeras. China tomó parte en las negociaciones de la Comisión Especial del "Convenio sobre la lucha contra las actividades organizadas transnacionales", centradas en el "Protocolo sobre combatir la producción y comercio ilegales de armas, sus piezas y municiones". Junto con la comunidad internacional, China lucha contra la delincuencia transnacional organizada en la producción y comercio ilegales de armas.
China adopta una actitud de responsabilidad ante el problema de la producción y la transferencia de las armas menores, y cuenta con leyes y reglamentos administrativos severos. La Ley de la República Popular China sobre el Control de las Armas, y los Reglamentos sobre el Control de la Exportación de los Productos de Uso Militar contienen estipulaciones detalladas sobre el control de la producción, el transporte, la venta y el equipamiento de las armas y las municiones, así como su importación y exportación, y definen severas sanciones contra las actividades que las violen. |