3.ANIMALES

 

3) El panda gigante más querido

En la madrugada del 4 de septiembre de 1979, millares de niños y adultos, profundamente consternados por la muerte del panda gigante de origen chino Lanlan, en el Parque Zoológico de Ueno, Japón, acudieron al zoo e hicieron largas colas para expresar su pena por la muerte de Lanlan. Algunos llevaron brazaletes de cinta negra y otros derramaban lágrimas. El entonces primer ministro Masayoshi Ohira, también expresó su “profundo pesar”.

Al mediodía del 3 de septiembre cuando Lanlan estaba en agonía, los once miembros del equipo cuidador de pandas gigantes y expertos procedentes de todo el país se empeñaron en salvarla: le hicieron transfusiones de oxígeno y suero, le aplicaron inyecciones, le analizaron la sangre y le tomaron cardiogramas. Todo fue en vano.

A las seis y media de la tarde de ese día, la dirección del zoo anunció en una conferencia de prensa la infortunada noticia de la muerte de Lanlan y presentó inmediatamente un informe a la oficina del secretario general del gabinete japonés.

           El primero de septiembre, los grandes diarios japoneses destacaron informaciones sobre la enfermedad mortal de Lanlan. Empezaron a llegar de diferentes lugares del país innumerables cables, cartas y llamadas telefónicas de pesar y solidaridad, y coronas de flores.

          Lanlan fue un regalo que el 28 de octubre de 1972 hizo al pueblo japonés el difunto primer ministro Zhou Enlai, en nombre del pueblo chino. Japón invirtió cuarenta millones de yenes en construir para los pandas gigantes una lujosa instalación con aire acondicionado y calefacción. Antes de su muerte, Lanlan había hecho las delicias de 32,8 millones de visitantes. En la historia mundial, ningún otro animal despertó los sentimientos de tantas personas como Lanlan.

 

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