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Marcha del Tíbet hacia la modernización

3. La inevitabilidad histórica de la modernización del Tíbet

Cincuenta años constituyen nada más que un instante en la prolongada historia de la humanidad, sin embargo, en ese breve lapso de tiempo se han operado en la tierra antigua y misteriosa del Tíbet cambios titánicos sin parangón en su historia. La región ha dejado atrás la sociedad atrasada, pobre, aislada y estancada del sistema de servidumbre feudal y marcha hacia una sociedad moderna, civilizada y abierta, de democracia popular y en continuo desarrollo y progreso. Ha obtenido en su modernización éxitos reconocidos en todo el mundo. Primero, se ha terminado definitivamente con el monopolio de una minoría de propietarios de siervos del poder político y de los recursos materiales y culturales del Tíbet. El pueblo tibetano se ha convertido en dueño de la sociedad tibetana, en creador y beneficiado de la riqueza material y cultural de la sociedad; y su posición social y su cualidad se han elevando en gran medida. Segundo, se ha roto definitivamente con el aislamiento, estancamiento y atrofia de la sociedad tibetana. La economía social se ha desarrollado impetuosamente y la vida material y cultural del pueblo ha mejorado muchísimo.  En la constante reforma y apertura, la modernización tibetana ha conocido un avance sin precedentes y ha progresado en todos los aspectos. Tercero, se han eliminado definitivamente la opresión y la discriminación étnicas y se ha limpiado el fango dejado por la sociedad del viejo Tíbet. Las peculiaridades étnicas y las excelentes culturas tradicionales del Tíbet son respetadas y protegidas en plenitud bajo el sistema de la autonomía regional étnica; se han enriquecido y desarrollado en el proceso de la modernización, asimilando contenidos de la época moderna que reflejan las necesidades de la nueva vida del pueblo y del progreso social, y han denotado mayor esplendor al ser heredadas de manera científica.

La experiencia de media centuria ha demostrado la inevitabilidad histórica de la marcha del Tíbet hacia la modernización y ha revelado la ley objetiva del desarrollo de la modernización tibetana.

La modernización del Tíbet corresponde a la corriente histórica mundial y a la ley del desarrollo de la sociedad humana, y encarna las exigencias inherentes del desarrollo social del Tíbet y los anhelos e intereses fundamentales de su pueblo. En la era moderna, la modernización es el problema común al que se enfrentan todos los países y regiones del mundo y es un proceso histórico en que la sociedad humana ha progresado del subdesarrollo al desarrollo, de la ignorancia a la civilización y el progreso, del desarrollo relativamente independiente en el aislamiento al desarrollo general y acelerado en la apertura, cooperación y competencia. Al principio, la modernización nació junto con el alzamiento y la expansión de los países capitalistas de Occidente. Durante largo tiempo, los frutos de la modernización estaban monopolizados por las potencias occidentales y fueron utilizados en la agresión y dominación colonial de los países del tercer mundo. Al entrar en el siglo XX, con el surgimiento del movimiento de la descolonización, la lucha contra la pobreza y el atraso y la búsqueda de la modernización llegaron a ser la única vía a través de la cual los países del tercer mundo podían alcanzar la independencia estatal completa y la prosperidad nacional. La historia atestigua que la corriente de la modernización es tan impetuosa que quien se adapte a ella prosperará y quien vaya en su contra fracasará. En la era moderna, las fuerzas productivas, el modo de producción y el sistema sociopolítico del Tíbet permanecían todavía en el extremo atraso de la edad media. La invasión y el control imperialistas llevaron a la sociedad tibetana a una decadencia aún más precipitada y al borde del colapso general. Como única salida a esta situación y tema más apremiante, el progreso social del Tíbet exigía acabar con la agresión y el control imperialistas, reformar el sistema sociopolítico y el modo de producción atrasado y hacer realidad la modernización de la sociedad tibetana. Después de la fundación de la República Popular China, a través de la liberación pacífica, la reforma democrática, la construcción socialista, la reforma y la apertura, el Tíbet se ha liberado de la agresión y el control imperialistas, y ha dejado atrás el sistema de servidumbre feudal, que se quedaba muy a la zaga de la época, a la sociedad moderna de democracia popular, ha logrado un desarrollo económico veloz y un progreso social general, y está avanzando gradualmente hacia la modernización. Esto corresponde a la corriente histórica de la modernización mundial y a la ley de desarrollo de la sociedad humana y representa los requisitos del progreso de la sociedad tibetana y el anhelo fundamental de su pueblo.

La modernización tibetana forma parte inseparable de la modernización china y es lo que exigen la prosperidad conjunta de las diversas etnias del pueblo chino y el remozamiento de la nación china. Durante el prolongado proceso histórico, las 56 etnias chinas, incluida la tibetana, han explotado juntas el territorio chino y han formado la gran familia de la nación china, cuyos miembros comparten las mismas alegrías y penas y no pueden separarse uno del otro. Como parte inalienable del territorio chino, el Tíbet siempre comparte la misma suerte que la patria, y se desarrolla junto con ella. El progreso del Tíbet está estrechamente ligado con la patria, y la suerte de ésta siempre influye en el porvenir del Tíbet. En los tiempos contemporáneos, por su débil poderío nacional y por su régimen autócrata feudal corrompido e impotente, China se convirtió en una sociedad semicolonial y semifeudal. Todo el territorio chino, incluido el Tíbet, fue víctima de la agresión y el atropello de las potencias imperialistas y corrió la pésima suerte de  ser repartido y dividido. Gracias a la victoria de la revolución democrática nacional de China y la fundación de la República Popular, el Tíbet logró la liberación  pacífica, expulsó a las fuerzas imperialistas, emprendió el proceso de la modernización, se deshizo del pesado yugo de la servidumbre feudal después de la reforma democrática, y despejó el camino hacia la modernización. Como el Tíbet fue una región relativamente atrasada, el Gobierno Central y el pueblo de todas las etnias del país siempre han tenido muy presente su desarrollo. Durante los últimos 50 años, el Estado ha prestado especial atención al desarrollo social y económico del Tíbet, le ha concedido políticas preferenciales en cuanto a las finanzas, los impuestos, etc., y le ha dado enorme apoyo financiero, tecnológico y personal. Sucesivamente invirtió en el Tíbet cerca de 50.000 millones de yuanes, transfirió una gran cantidad de materiales a la Región Autónoma, y le mandó numerosos cuadros y técnicos, promoviendo enérgicamente la modernización tibetana. Se puede afirmar que en los últimos 50 años, el progreso y el desarrollo del Tíbet se han logrado bajo la correcta dirección de los grupos dirigentes con Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin a la cabeza en diferentes períodos históricos, y están estrechamente ligados a la reunificación y el desarrollo de la patria y al desinteresado apoyo del pueblo de todo el país y son la viva encarnación de las nuevas relaciones étnicas, caracterizadas por la igualdad, la unidad, la ayuda mutua y el desarrollo conjunto entre las distintas etnias de China.

Tal como demuestran los hechos, la modernización tibetana depende de la modernización de la patria, y esta última no se hará realidad sin la primera. Sin la primera, la segunda no será completa ni global. Sin la independencia y la prosperidad de la patria, la sociedad tibetana no podrá renacer ni desarrollarse. Sólo cuando el proceso de la modernización tibetana se integre al de la patria y cuente con el apoyo y la ayuda del pueblo de todo el país, el Tíbet podrá aprovechar con firmeza la oportunidad histórica de desarrollarse rápido, de progresar y prosperar de manera constante. El vigoroso desarrollo de la modernización de la patria es un firme apoyo para la modernización tibetana. La correcta dirección y el enérgico apoyo del Gobierno Central, y la abnegada ayuda del pueblo de todas las etnias del país son eficaz garantía y condiciones necesarias para el acelerado y sano desarrollo de la modernización tibetana.

La modernización tibetana es la gran causa de las diversas etnias de la población tibetana. Se debe tomar el hombre como el objetivo central del trabajo para  fomentar el progreso general y  desarrollo sostenible de la sociedad. El desarrollo del Tíbet en los últimos 50 años se vincula al proceso de constante emancipación y desarrollo del hombre, al progreso general de la sociedad y al desarrollo armonioso de la modernización y la protección ambiental. En todo momento, las diversas etnias del Tíbet siempre han sido el cuerpo principal y la fuerza motriz esencial para la modernización tibetana, y son ellas las que disfrutan de los éxitos del desarrollo del Tíbet. Gracias a la liberación pacífica y la reforma democrática, el pueblo tibetano de las diversas etnias logró liberarse de la agresión imperialista y de la dominación inhumana de la servidumbre feudal, pasó a ser el dueño del Estado y de la sociedad tibetana, y con  un elevado entusiasmo y un poderío ingente, se convirtió en el cuerpo vertebral que impulsa la modernización tibetana. Imbuidos de su responsabilidad como dueños del Estado, los tibetanos se entregan a la gran construcción del nuevo Tíbet y de la nueva vida, luchan unidos, trabajan con un espíritu emprendedor, hacen esfuerzos arduos por una nueva causa, persisten en llevar adelante y de modo simultáneo la construcción económica y el progreso social, y en desarrollar de manera coordinada la economía y la protección ambiental, impulsando de modo acelerado el proceso de la modernización tibetana. La exitosa modernización tibetana en los últimos 50 años ha expuesto ante el mundo los frutos de la lucha de las diversas etnias del pueblo tibetano y refleja su poderosa fuerza. Los hechos han demostrado que la lucha unida de las diversas etnias de la población tibetana es la fuente de fuerza que promueve la modernización tibetana. Sólo poniendo en pleno juego el entusiasmo, la iniciativa y la creatividad del pueblo tibetano y transformando la preocupación del Gobierno Central y el apoyo de todo el país en recursos ventajosos para el desarrollo del Tíbet, se podrá crear un milagro en el proceso de la modernización tibetana. Sólo partiendo de los intereses fundamentales y la demanda del pueblo tibetano e insistiendo en la estrategia de desarrollo sostenible, se desarrollará la modernización de manera acelerada y sana.

Ya que la modernización se desarrolla en una región especial como el Tíbet, hay que tener en cuenta la realidad tibetana y seguir el camino de desarrollo con peculiaridades locales del Tíbet. El Tíbet se sitúa en la meseta Qinghai-Tíbet. Su ambiente geográfico, condiciones naturales, desarrollo histórico, composición étnica, creencia religiosa, tradiciones culturales, costumbres y hábitos  presentan notables peculiaridades. El proceso de la modernización tibetana debe atenerse a su realidad objetiva, considerar con plenitud las peculiaridades históricas y reales y favorecer al desarrollo de las fuerzas  productivas, al progreso social y al desarrollo y la felicidad del pueblo tibetano. Las malas condiciones naturales, la atrasada base socioeconómica y las complicadas circunstancias del desarrollo histórico del Tíbet en la época moderna han decidido que el Tíbet tenga que centrarse en la modernización, acelerar el desarrollo con el apoyo y ayuda especial del Gobierno Central y de los diversos lugares del país, tratar correctamente las relaciones entre la reforma, el desarrollo y la estabilidad social, hacer un aprovechamiento racional de los recursos naturales y proteger el medio ecológico y conseguir el desarrollo sostenido, general y armonioso de la sociedad y la economía del Tíbet.

Debido a las causas históricas, la mayoría de los tibetanos son creyentes religiosos. La influencia religiosa se percibe en los distintos aspectos de la cultura, el arte, las costumbres y la vida cotidiana. Tratar de manera correcta los problemas étnico y religioso es un importante tema que la modernización tibetana ha debido encarar durante un largo período. El desarrollo tibetano de los últimos 50 años ha puesto de manifiesto que la modernización constituye el interés fundamental del pueblo tibetano y es la clave para materializar la igualdad étnica y el desarrollo conjunto de las diversas etnias. Insistir en la autonomía étnica regional, asegurar de manera efectiva los derechos autónomos del pueblo tibetano, en especial su derecho autónomo a administrar los asuntos regionales según la ley, respetar con plenitud sus tradiciones culturales, sus costumbres y hábitos, sus idiomas y escrituras, y su creencia religiosa son una importante garantía para el desarrollo sano de la modernización tibetana. Se podrá encontrar un camino a la modernización con peculiaridades regionales y étnicas tibetanas, siempre que se tome la construcción económica como centro, se persista  en la reforma y apertura, se integre la protección de la libertad de la creencia religiosa con la separación del poder político del religioso, se orienten activamente la religión a adaptarse a la modernización y el progreso social, se combinen el mantenimiento y el desarrollo de las peculiaridades étnicas tibetanas con el vigoroso fomento de la industria, la ciencia, la educación y la cultura modernas, y se promueva la modernización de la industria y la cultura tradicionales tibetanas.

La modernización tibetana se ha desarrollado de manera constante en la prolongada lucha contra la camarilla del Dalai y las fuerzas hostiles internacionales. El problema de la modernización tibetana se ha producido en complicadas circunstancias históricas e inevitablemente se relaciona con luchas internacionales. Durante largo tiempo, entre la camarilla del Dalai y las fuerzas hostiles internacionales, por una parte, y el gobierno y el pueblo chinos, por la otra, se ha sostenido siempre una lucha por escindir a China y combatir la escisión y por obstaculizar la modernización y promoverla. En los tiempos contemporáneos, una minoría de gobernantes políticos y religiosos de alto nivel del Tíbet hicieron todo lo que tenían a su alcance para impedir la modernización tibetana, con el fin de defender los intereses adquiridos de la clase de los propietarios de siervos y la decadente sociedad de la servidumbre feudal. Llegaron al extremo de fraguar actividades destinadas a lograr la "independencia del Tíbet" en contubernio con las fuerzas hostiles internacionales, en una tentativa por poner obstáculos a la liberación pacífica. Después de la liberación pacífica, haciendo caso omiso de la paciente espera del Gobierno Central y la vehemente demanda del pueblo tibetano, la camarilla del Dalai no escatimó esfuerzos para obstaculizar la reforma democrática y la modernización, y con el apoyo de las fuerzas hostiles internacionales, instigó a una rebelión armada para escindir la patria. Fracasada la rebelión, la camarilla escapó al extranjero y se confabuló con las fuerzas antichinas internacionales. Desde entonces, ha atizado con frecuencia condenas a China entre la opinión pública internacional, promovido en gran escala actividades separatistas contra China, denigrado la construcción económica y el progreso social del Tíbet, y hecho todo lo posible para perturbar, impedir y sabotear la modernización de la sociedad tibetana.

La camarilla del Dalai y las fuerzas hostiles internacionales tachan la liberación pacífica del Tíbet de "ocupación del Tíbet por China" la liberación pacífica del Tíbet y la expulsión de las fuerzas imperialistas fuera del Tíbet; llaman los esfuerzos del Gobierno Central por promover la modernización tibetana como "eliminación de las peculiaridades étnicas del Tíbet"; califican el acelerado desarrollo de la economía tibetana de "destrucción del medio ambiente del Tíbet"; acusan la preocupación del Gobierno Central y el apoyo de todo el país a la modernización tibetana de "saqueo de los recursos tibetanos", de "control intensificado del Tíbet" y de "asimilación por parte de los han"; tildan la abolición del sistema de integración del poder político y del religioso y la derogación de los privilegios laicos de la religión y los monasterios, de "extinción de la religión"; tachan el engrandecimiento de la cultura tradicional en la nueva época y el desarrollo sin precedentes de la ciencia, la educación y la cultura  tibetanas, de "extinción de la cultura tibetana", y cosas por el estilo. En una palabra, la camarilla del Dalai puede fabricar cualquier acusación para calumniar todas las cosas que beneficien la modernización y el progreso social del Tíbet y la felicidad del pueblo tibetano, y las combate a más no poder. Esto pone al descubierto la naturaleza reaccionaria de la camarilla del Dalai como representante de las atrasadas relaciones de producción de servidumbre feudal, de la atrasada cultura religiosa de la integración  del poder político con el religioso, y de los intereses de las clases privilegiadas de una minoría de decadentes propietarios de siervos. Por otro lado, esto también revela la oscura psicología de las fuerzas hostiles internacionales de tratar de aprovechar el "problema del Tíbet" para socavar la estabilidad de China, desmembrar el territorio chino y obstaculizar el desarrollo y el robustecimiento de China.

Los hechos son más elocuentes y la justicia siempre triunfa. Se reconoce universalmente que el Tíbet es una parte del territorio chino. El desarrollo y el progreso de la sociedad tibetana son obvios para todos. Los esfuerzos de China por promover la modernización tibetana y combatir las actividades separatistas de la camarilla del Dalai corresponden a las tendencias históricas imperantes y la voluntad popular y se justifican perfectamente. La historia de los 50 años que han seguido a la liberación pacífica demuestra que se imponen las tendencias de la época y que la marcha de la historia es irreversible. La modernización y el progreso del Tíbet son tendencias objetivas y encarnan la voluntad de su pueblo. Todas las mentiras quedarán desmentidas por los hechos objetivos del desarrollo tibetano. Quedan condenados al fracaso todos los intentos de oponerse a estas tendencias históricas, impedir el desarrollo del Tíbet y propiciar su separación de China.

La sociedad humana ha entrado en el nuevo siglo. La paz y el desarrollo son los dos principales temas para el mundo actual. China ha iniciado un nuevo período de desarrollo en el cual intensifica de manera general la construcción de una sociedad acomodada, y acelera la reforma, la apertura y la modernización. Como parte del tercer paso estratégico de la modernización china, la estrategia de desarrollo impetuoso de las regiones occidentales se está poniendo en práctica. La cuarta conferencia de trabajo sobre el Tíbet, convocada por el Gobierno Central, teniendo en cuenta las realidades del desarrollo del país entero y del Tíbet, determinó metas estratégicas, destinadas a que en el nuevo siglo la modernización tibetana pase del desarrollo acelerado al avance a saltos, decidió intensificar el apoyo al desarrollo tibetano. En lo que llevamos del X Plan Quinquenal (2001-2005), el Gobierno Central y los diversos lugares del país van a invertir 32.200 millones de yuanes en 187 proyectos tibetanos, el Gobierno Central va a transferir al Tíbet 37.900 millones de yuanes como subsidio financiero. En esta conferencia se elaboró también una serie de políticas y medidas preferenciales. Todo ello ha proporcionado nuevas condiciones favorables y oportunidades de desarrollo incomparables para la modernización tibetana. Se puede afirmar que gracias a la firme base creada durante los 50 años de desarrollo y al gran apoyo y la ayuda del Gobierno Central y del pueblo de todo el país, el Tíbet, con sus propios esfuerzos arduos, hará realidad el desarrollo a pasos agigantados en el proceso de la modernización y abrazará un porvenir aún más brillante.

 



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