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Vida del pueblo

Antes de 1951, Tíbet era una sociedad feudal basada en la integración del poder político y la religión, caracterizada por la dictadura conjunta de clérigos y funcionarios y nobles seculares, la posesión de tierras por parte de los propietarios de siervos y la adhesión personal de los siervos esclavos a estos propietarios. Los siervos y esclavos, que formaban parte del 95% de la población, no tenían ningún medio de producción y se veían obligados a depender totalmente de los ˇ°tres tipos de propietarios de siervosˇ± (funcionarios gubernamentales, nobles y monasterios), quienes constituían menos del 5% de la población total, pero poseían todas las tierras y bosques y la mayoría del ganado. Además de las cuantiosas rentas por uso de la tierra, los siervos tenían que pagar decenas de impuestos y prestarse a diversas imposiciones laborales. Como los siervos pertenecían a sus dueños desde el nacimiento, muchos fueron vendidos o transferidos numerosas veces durante toda su vida. El casamiento de una pareja de siervos estaba sujeto al acuerdo de sus respectivos dueños. Después de morir, se borraban los nombres de los siervos del libro de registro de los dueños, quienes podían apropiarse del total o la mayor parte de la propiedad privada de aquéllos. Esta situación inhumana no cambió radicalmente hasta la reforma democrática de 1959.

Debido a su base económica endeble, el Tíbet quedaba a la zaga con respecto a otras regiones del país en cuanto a desarrollo. A finales de los años 70, cuando en algunas regiones del país comenzó a abundar la comida y la ropa, los 870.000 residentes del Tíbet todavía llevaban una vida pobre. China lanzó un programa de ayuda a los pobres en 1994, dirigido a librar a 80 millones de habitantes en todo el país de la rémora de la pobreza en los últimos siete años del siglo XX (1994-2000). En esos años, el gobierno central y los locales asignaron 750 millones de yuanes como fondos de desarrollo del programa. En 1996, el Tíbet tomó otra decisión para garantizar las necesidades básicas de ropa, alimento, vivienda y transporte de los pobres de la región y mejorar sus condiciones básicas de producción y operación, permitiéndoles el acceso a un ingreso seguro. En término de los índices de precios, el ingreso per cápita (tomando a un distrito como la unidad estadística y calculando según los precios constantes de 1999) llegó a 600 yuanes en las zonas agrícolas, y 740 yuanes en las áreas semiagrícolas y semiganaderas a fines de siglo. Al mismo tiempo se hicieron esfuerzos para resolver el problema del agua potable para consumo humano y animal, mejorar las condiciones de los servicios médicos y eliminar el analfabetismo entre los jóvenes y la gente de edad mediana.

En la actualidad, la población pobre del Tíbet se ha reducido a  97.000 personas. El ingreso neto per cápita de los campesinos y pastores se elevó de 200 yuanes en 1978 a 1.258 yuanes en 1999. El ingreso per cápita de los residentes urbanos para los gastos de vida aumentó en un gran margen con respecto a 1978, llegando a 5.998 yuanes en 1999, cifra más alta que el nivel medio nacional.  

Consumo individual Una encuesta realizada entre 3.181 campesinos indica que los residentes en áreas agrícolas gastan el 24% de sus ingresos para la construcción de vivienda y el 68,4% para muebles domésticos y artículos de uso cotidiano. La dieta se está haciendo más diversificada. El consumo de vegetales, huevos, bebidas alcohólicas y pasteles se ha incrementado. Una encuesta entre los habitantes urbanos muestra que más del 50% de los gastos se destinan a la alimentación, entre la cual la carne, las aves, la leche, los huevos, las frutas secas y frescas y los vegetales constituyen el 58%. Los ciudadanos gastan más dinero en la compra de vestidos hechos de buena calidad y nuevo estilo..            

Seguridad social   El gobierno del Tíbet ha concedido gran importancia al bienestar social relacionado con el empleo, la asistencia médica, la vivienda, el cuidado de los ancianos, el seguro, la ayuda de los pobres y el alivio de desastres. Se ofrece la garantía completa a los ancianos sin familia y huérfanos. Se han establecido 10 instituciones de bienestar y 50 asilos de ancianos en las zonas rurales. Más de 7.000 ancianos desvalidos, débiles, enfermos y minusválidos que han perdido habilidad de trabajar, son bien cuidados por el gobierno, garantizándoles en cinco aspectos, a saber: alimentación, vestimenta, atención médica, vivienda y entierro).

A la luz de los requerimientos de creación de una economía de mercado socialista, el gobierno tibetano ha acelerado las reformas complementarias, encaminadas a ayudar a establecer un sistema de seguridad social centrada en el cuidado de los ancianos y la garantía de los desempleados. Se presta especial atención a la expansión del ámbito de los seguros para los ancianos y el aumento de la proporción de los fondos asignados a la gestión unificada. Las autoridades regionales asumen la responsabilidad de planificar en forma unificada el seguro de los ancianos. Una parte de la pensión básica estará vinculada al nivel de sueldo medio y otra parte con la actual suma y el plazo en que el individuo ha pagado primas. Se ha mejorado sustancialmente el fondo de seguros para el desempleo y el mecanismo de supervisión, mientras que se han intensificado los servicios para el reempleo de los desocupados.