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Medio ambiente

En la Región Autónoma del Tíbet el aire es fresco y sumamente transparente y el medio ambiente en su conjunto mantiene un alto grado de pureza. Más del 90 por ciento de las aguas residuales industriales, aguas usadas y otros tipos de desperdicios de la región se concentran en Lhasa, sin embargo, la ciudad de Lhasa es una de las ciudades más limpias de China en términos de calidad del aire. La lluvia ácida nunca ha atacado a las ciudades y poblados de la región. Hasta la fecha, la región ha permanecido libre de cualquier accidente como resultado de la contaminación ambiental. No se han encontrado desperdicios radioactivos ni peligros por desperdicios sólidos.    

Hasta fines de 1999, la tasa de tratamiento de aire residual alcanzó el 90%, y la tasa de utilización de desperdicios sólidos llegó al 45 por ciento. Existe un área de 232.000 hectáreas de tierras de cultivo que están libres de la contaminación del aire residual, aguas usadas y desperdicios sólidos.

Los recursos hídricos en la meseta del Tíbet representan el 16,53 por ciento del total nacional, y proporcionan agua a varios de los principales ríos de Asia. Los departamentos de protección ambiental controlan estos recursos anualmente. Según los resultados del control conducido en años recientes, la calidad de agua de estos ríos es buena y superior al estándar promedio de la calidad de agua superficial de China.  

Más del 1.600 lagos de la región están libres de contaminación y mantienen un estado primitivo que permite que los schizothorax, peces únicos del Tíbet, se mantengan todavía nadando libremente en el agua del lago. La calidad del agua de Mamco y Yamzhug Yumcog, los lagos más extensos de la región y más frecuentados por seres humanos, es de primera. 

Medidas para la protección del medio ambiente

El gobierno de la Región Autónoma del Tíbet estableció un órgano especial de protección del medio ambiente en 1975 y una Comisión de Protección del Medio Ambiente en 1990. Respondiendo a los requerimientos del Gobierno Central, la región elaboró y promulgó una serie de reglamentos y estatutos, incluidos los Reglamentos de la Región Autónoma del Tibet para la Protección del Ambiente Natural, los Reglamentos de la Región Autónoma para Bosques, los Reglamentos Provisionales de la Región Autónoma del Tibet para la Administración de Pastizales, el Decreto del Gobierno Popular de la Región Autónoma para la Protección de Productos Acuáticos, y los Métodos de la Región Autónoma para la Administración y Protección del Ambiente de  los Proyectos de Construcción. Entre ellos, más de 20 están relacionados con la protección de la fauna silvestre.    

Con el fin de garantizar la calidad del medio ambiente, la Región Autónoma aplica un sistema de evaluación del impacto ambiental que pueden tener los proyectos de construcción, y, de forma simultánea a los proyectos, a la construcción y a la producción, se les aplica un sistema para el diseño de instalaciones de control de la contaminación. No se permite la producción de industrias que se valgan de métodos rudimentarios y altamente contaminantes. Se han hecho y se continúan haciendo esfuerzos para renovar la tecnología de las fábricas existentes que contaminan el medio ambiente. Estas fábricas deben cumplir, dentro de un período establecido, los estándares de descarga industrial establecidos por el Estado.

En los años 1990, siete empresas de la región fueron incluidas entre las 3.000 empresas más contaminantes de China. Ellas fueron la Central Enérgica Experimental de Yangbajain, la Tenería de Lhasa, la Cervecería de Lhasa, la Fábrica Farmacéutica Biológica Veterinaria de la Región Autónoma, la Central Termoeléctrica de Lhasa, la Fábrica Textil de Nyingchi y la Fábrica de Cemento de Lhasa. El agua residual descargada por la Central Eléctrica Experimental de Yangbajain, puesta en operación en 1994, ocupó más de la mitad del total de la región. En 1995, se invirtieron unos 20 millones de yuanes en las instalaciones de recuperación de agua usada, lo que condujo desde entonces a una reducción de descarga de agua. La Fábrica de Cemento de Lhasa era una fuente principal de contaminación, con una descarga de gas residual del 67,6 por ciento del total regional. Con la reconversión tecnológica, sin embargo, la fábrica ha reducido en gran medida su emisión de gas residual. Las otras cinco empresas también acometieron la transformación tecnológica.