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El Niño costero, una tragedia que pega a los más pobres de Perú (2)

Xinhua  2017:03:25.14:28

El Niño costero, una tragedia que pega a los más pobres de Perú

HUARMEY, marzo 24, 2017 (Xinhua) -- Un niño juega en una calle inundada en el asentamiento de Santo Domingo, afectado por las lluvias y huaicos causados por el fenómeno climatológico El Niño, en la ciudad de Huarmey, en la región de Ancash, Perú, el 24 de marzo de 2017. Los daños causados en Perú por el fenómeno climático de El Niño costero superan los 3,100 millones de dólares estadounidenses, según estimaciones de la consultoría Macroconsult difundidos este viernes en la página electrónica del diario peruano "El Comercio". De acuerdo con el informe, el cálculo se estableció en función a los reportes del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y equivale al 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) peruano.

El pescador señaló a un grupo de personas que pernocta bajo un árbol al frente de lo que fue su hogar desde el miércoles 15 de marzo, cuando algunas lagunas de la cordillera andina cercana se desbordaron y aumentaron el caudal del río Huarmey.

"Aquí tenemos viviendo 10 días ya, desde que empezó la inundación", recordó el veterano pescador sin dar crédito a su destino y a la de su familia, que cambió radicalmente en pocas horas por acción de este desastre natural.

Las inundaciones han afectado a otras 10 regiones de Perú con similares consecuencias, dejando un saldo de 85 muertos, 270 heridos y 20 desaparecidos, según cifras oficiales.

Moncada, que literalmente quedó en la calle con toda su familia, a duras penas ha logrado rescatar algunas sillas, ollas y un osito de peluche de uno de sus nietos, un valioso juguete para el niño.

"Todo lo he perdido. Todo está arrumado allí adentro, nada he podido salvar, primero es la vida, primero la salud. las cosas materiales se recuperan", reflexionó, dándose consuelo porque nadie de su familia salió lastimado.

Al ser indagado sobre sus necesidades, el pescador sólo pidió una ayuda mínima para empezar de nuevo a reconstruir su casa con los materiales tradicionales de construcción de esta región, donde los pobres hacen casas de esterillas y ladrillos de barro.

"Un par de esteras para levantar de nuevo, carpas, agua, alimentos. Lo que no hay son alimentos. Viene gente de afuera trayendo aunque sea galleta con agüita. A veces pasan los turistas, paran y nos dan un poco de su agua", anotó.

Pero no todo está perdido, la solidaridad se deja sentir en esta localidad, donde algunas familias y empresas han empezado a distribuir alimentos cocidos, agua y galletas, para ayudar a estas personas, que se agolpan en la Panamericana Norte, a la espera de algunos vehículos humanitarios.

Durante un recorrido por las calles devastadas de esta ciudad, anegadas de agua, observamos diversos vehículos que se estacionan en algunas calles y sus ocupantes empiezan a distribuir comida en platos desechables.

La señora Cari Oropeza es una, de un centenar, de mujeres que hace una larga fila para recibir alimentos.

"Ahorita no hay luz ni agua, necesitamos con urgencia, porque nosotros en el barrio La Victoria nos abastecemos de Huarmey, pero no hay nada", explicó al referirse a la escasez de alimentos para comprar en las tiendas del centro de esta localidad.

Las familias de las zonas altas, los suburbios de esta ciudad, pese a que sus casas no han sufrido inundaciones, sí se han visto afectadas por la falta de agua potable y el desabastecimiento de alimentos de primera necesidad en los mercados, donde los precios también se han elevado.

"Por eso estamos haciendo cola (fila) para la alimentación", afirmó Oropeza brevemente para aclarar su situación porque ha recibido críticas de algunos damnificados, quienes consideran que ella no debe recibir ayuda.

La señora explicó que tiene un niño, su esposo y dos ancianos, que se encuentran a su cuidado. Por las dos personas mayores es que se encuentra preocupada por buscar ayuda.

"Víveres y también medicinas, porque ya están empezando los niños con infección en el estómago, por el polvo y todo lo que absorben. Agua potable tenemos que comprar a precio elevado, la necesidad nos obliga, tenemos que comprarla por los niños", expresó.

Un hombre, que se identificó como Pedro Mario Uribe, del barrio La Victoria, se sumó al pedido de las personas afectadas por este desastre natural para demandar una mejor distribución de la ayuda municipal.

"Necesitamos víveres, lo que manda el Estado no alcanza. Hay un desorden, los más vivos se aprovechan. Falta organización con respecto a los víveres (la distribución)", subrayó.

Todas las personas afectadas coincidieron en que los más vulnerables en este momento son los niños, lo primordial es el agua y los alimentos, porque en el agro se ha destruido el 80 por ciento de los cultivos, no hay trabajo y todas las cosas han subido hasta en 100 por ciento.

La magnitud del desastre ha sobrepasado la capacidad de respuesta de los organismos de socorro, pese al esfuerzo del gobierno peruano, que ha enviado ayuda humanitaria a las 11 regiones afectadas.

De acuerdo con cifras oficiales, las inundaciones ocasionadas por El Niño costero han provocado daños de diversa consideración a 153.000 viviendas, 7.500 carreteras, 506 puentes, 1.250 escuelas y más de cien centros de salud.


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(Web editor: Felipe Chen, Rocío Huang)

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