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China es un aliado olvidado de Segunda Guerra Mundial, dice historiador

Actualizado a las 06/08/2015 - 08:40
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BEIJING, 5 ago (Xinhua) -- China merece más respeto en el extranjero por su papel de resistencia al fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, opinó un historiador chino, cuando el país conmemora el 70° aniversario del final de la guerra.

"El estatus y esfuerzos importantes de China durante la guerra han sido ignorados por el Occidente durante más de 70 años debido a la Guerra Fría. Es injusto que el país no haya recibido el debido respeto y que se haya convertido en un aliado olvidado", escribió Hu Dekun en un artículo publicado hoy en el "Diario Guangming".

Hu, presidente de la Asociación China de Investigación de la Historia de la Segunda Guerra Mundial, subrayó que China fue el principal campo de batalla en Asia y uno de los más importantes durante toda la guerra.

Japón empezó a invadir el noreste de China en septiembre de 1931, presagiando la Segunda Guerra Mundial y convirtiendo a China en el primer país en resistir el fascismo. Cuando empezó el 7 de julio de 1937 la invasión japonesa de escala total, el Kuomintang y el Partido Comunista de China (PCCh) unieron fuerzas, convirtiendo a China en el primer campo de batalla de la resistencia contra el Eje.

Con base en registros de guerra japoneses que describen la sangrienta Batalla de Songhu en 1937, Hu dijo que la resistencia de los soldados y civiles chinos fue "muy fuerte". Ellos soportaron un cerco durante la batalla, en la cual Japón sufrió más de 40.000 bajas.

La firmeza de China frustró la fantasía del enemigo de ganar la guerra en un mes y arrastró a la fuerza principal del ejército japonés a una guerra prolongada y costosa, lo que contuvo la invasión de Japón de otras regiones y alivió las presiones sobre Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética.

El artículo dice que conforme Japón movilizó gradualmente más fuerzas a China, 32 de las 34 divisiones del ejército japonés, ó 94 por ciento de todas sus fuerzas, así como algunas fuerzas navales, terminaron en el campo de batalla de China para 1938, cuando tuvieron lugar batallas de gran escala en el centro de China.

Como la resistencia continuó, el ejército regular del PCCh y la milicia crecieron para superar los 3,1 millones y se convirtieron en la fuerza principal que lanzó contraataques en 1945.

La feroz resistencia china también distrajo enormemente a Japón del campo de batalla del Pacífico, indicó Hu.

En 1942, la Armada japonesa trazó un plan para invadir Australia a fin de impedir que Estados Unidos usara al país como base para lanzar contraataques, pero el ejército japonés, incapaz de transferir una enorme porción de sus fuerzas desde China, rechazó el plan.

Hu dijo que al final de la Guerra del Pacífico, las tropas japonesas en China seguían superando por mucho a las del campo de batalla en el Pacífico.

Con respecto a Europa, Japón, agobiado por la resistencia de China, tuvo que rechazar la solicitud de Alemania de enviar refuerzos en 1942, cuando Alemania estaba sumida en la Batalla de Estalingrado con la Unión Soviética.

Posteriormente, Japón rechazaría múltiples solicitudes similares de Alemania, lo que liberó a la Unión Soviética de la preocupación de ser superada.

"Los esfuerzos de China obligaron a Japón y a Alemania a sostener cada uno batallas de manera independiente y les impidieron cooperar estratégicamente, lo que dio a los Aliados una ventaja", dice el artículo.

Como parte del plan de los Aliados, las tropas chinas también lucharon en Myanmar entre 1943 y 1945 y liberaron el norte del país, así como el área fronteriza de la provincia de Yunnan, suroeste de China, después de un gran número de víctimas.

La carretera que enlazaba a Yunnan y a Myanmar, que fue asegurada por las tropas chinas, después facilitaría enormemente los contraataques de los Aliados en Myanmar.

China mantuvo relaciones diplomáticas con los Aliados a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y también desempeñó un papel clave para ayudar a establecer un orden de posguerra, dijo Hu. El historiador citó la Declaración de El Cairo, resultado de la reunión de China, Estados Unidos y Reino Unido en 1943 para demandar la devolución de Japón de todos los territorios que invadió y ofrecer las bases para el manejo de Japón después de su derrota.

En julio de 1945, los tres países emitieron la Proclamación de Potsdam, otro documento jurídico clave para exigir la rendición incondicional de Japón ante los Aliados y acelerar el final de la Segunda Guerra Mundial.

China, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, desempeñó un papel clave en la planificación y fundación de la ONU tras la guerra, así como en el trazado de la Carta de las Naciones Unidas en 1945 junto con Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética.

"A pese de ser un país débil en ese entonces, China fue lo suficientemente valiente como para oponerse al poderoso fascismo japonés, mantuvo una resistencia duradera, apoyó con gran fuerza a Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética en sus propias batallas y contribuyó enormemente al establecimiento del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial y a la fundación de organizaciones internacionales. La historia demuestra más allá de cualquier duda que China fue legítimamente una de las cuatro principales naciones que combatieron a los fascistas", concluyó el historiador chino.  

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