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Perros policía chinos hallan alegría tras su retiro

Actualizado a las 25/01/2017 - 08:22
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Al igual que sus adiestradores humanos, el retiro es una parte inevitable de la vida de un perro policía. Pero ¿qué les ocurre cuando se retiran?

Esto es algo que le preocupaba a Bai Yan, un policía de 55 años de edad de Hangzhou. Así que, hace seis años abrió un centro de retiro para perros policía, el cual fue completado con un pequeño lote soleado cerca de la entrada para sepultar a los perros cuando mueren.

Su centro alberga ahora a 14 perros retirados.

Bai y sus perros aparecen en un video compartido en diciembre en miaopai.com, un servicio de intercambio de videos. El video había sido visto más de 15 millones de veces hasta el lunes en la noche. Muchas personas se conmovieron por el compromiso desinteresado de Bai hacia los perros.

"Los perros policías mueren antes que las mascotas. Ellos han trabajado toda su vida y quiero que pasen sus últimos años cómodamente", comentó Bai, quien también se jubilará pronto.

AÑOS DORADOS LLENOS DE ACTIVIDAD

Bai se levanta todas las mañanas antes del amanecer para ver a su jauría. El día inicia cuando les ofrece un desayuno copioso de alimentos para perros, pastillas de calcio, carne y huevos. Luego es tiempo de hacer ejercicio.

"Yo continúo haciendo ejercicios de entrenamiento con los perros, pues ha sido parte de su rutina todas sus vidas. Aunque ya están retirados cuando grito órdenes puedo ver la emoción en su ojos", explicó Bai.

"¡Ven al puente!", grita el hombre.

Al escuchar la orden, Xingzai, una perra pastor alemán, corre con destreza sobre un puente de un sólo tablón que está a un metro de altura del piso.

"Buena chica", dice Bai mientras palmea la cabeza de Xingzai y con cuidado pellizca su oreja, cuya punta fue arrancada por un delincuente de un mordisco hace años. A pesar del ataque, la perra logró atraparlo.

En sus siete años de servicio, Xingzai ayudó a los oficiales de policía en más de 100 casos criminales.

Los perros pastor alemán son los más utilizados por la policía, pero los labrador retriever y los pastores belga malinois también son elegidos para ayudar en los patrullajes y como perros rastreadores de bombas y drogas.

Los cachorros normalmente comienzan su entrenamiento cuando tienen ocho meses de nacidos y trabajan hasta que tienen siete u ocho años.

"Durante más de una década he trabajado con perros en servicio, son como miembros de mi familia", expresó Bai.

Para ofrecer a su familia de cuadrúpedos la mejor atención, Bai creó técnicas de masaje especiales y estudió conducta y psicología de perros.

VíNCULO MÁS ALLÁ DE LA TUMBA

Bai se integró a la policía en 1983 después de retirarse del servicio militar. En 2004, su estación de policía recibió dos perros del gobierno local.

Como era subjefe de la estación de policía en ese momento, Bai envió a dos jóvenes oficiales a que aprendieran a entrenar perros. Por curiosidad, sin embargo, él participó en las clases y se dio cuenta de que tenía un don natural para el manejo de perros.

Durante la primera semana de trabajo, esos perros ayudaron a los oficiales de policía a atrapar a un ladrón.

"Ellos son tan inteligentes y ágiles. Son una invaluable adición a nuestro equipo", comenta Bai.

Después de eso, más perros policía se fueron sumando a su equipo. "En algún momento llegamos a tener 26" perros, recuerda Bai.

"Pequeño Tigre, Zorro Plateado, Príncipe, Doudou...", enumera la lista de nombres de los perros que ha cuidado y con los que ha trabajado. De todos ellos, Carsey, comenta, fue su favorito y a menudo piensa en él cuando pasa por su tumba a la entrada del centro.

Alrededor del año 2012, Bai y Carsey fueron llamados para ayudar en la persecución de un presunto ladrón.

El sospechoso había logrado evadir la detención en múltiples ocasiones, por lo que Carsey fue llamado para olfatear su rastro.

"Todo lo que necesitaba era una prenda de la ropa del sospechoso, que en ese caso fue un zapato, y Carsey nos llevó hacia el hombre en 20 minutos", recordó Bai.

Carsey murió en 2015 después de resultar herido en el cumplimiento del deber.

"Al trabajar juntos, los perros policía y sus adiestradores son hermanos. El vínculo va más allá de la tumba", expresó.

Carsey participó en más de 200 casos durante su corta vida.

A Bai gasta más de 1.000 yuanes (146 dólares) al mes para proporcionar comida, cuidado y albergue a cada perro. Sin embargo, ha rechazado las solicitudes de personas para adoptar a sus perros o hacer donaciones al centro.

"Quiero envejecer con ellos", dijo Bai, "cuando se sientan junto a mí o corren en el patio parece que son jóvenes, y eso mismo me hacen sentir a mí".

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